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Mi hijo siempre tiene diarrea ¿qué puedo hacer?

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Mi hijo siempre tiene diarrea ¿qué puedo hacer?La diarrea se define como un aumento del número y volumen de las deposiciones al tiempo que disminuye su consistencia (heces líquidas, semilíquidas, grumosas o pastosas). Esta disminución puede aparecer acompañada de cambios en el color y en el olor, sangre, mucosidad, pus o restos de alimentos. La diarrea puede venir acompañada por otros síntomas, como por ejemplo, vómitos, fiebre, dolor abdominal, inapetencia o alteración del estado general. La diarrea es muy frecuente en la infancia y se presenta de modos muy variados.

Los niños alimentados con leche materna suelen efectuar deposiciones amarillentas o verdosas y blandas (en ocasiones líquidas) generalmente después de cada toma durante las primeras semanas de vida. Estas deposiciones son normales y no deben confundirse con la diarrea. 

Si la diarrea dura más de 3 semanas o recae con frecuencia, debe investigarse la posibilidad de que exista algún problema de base orgánica, por lo que hay que estudiar las heces y, en ocasiones, practicar análisis de sangre.

 

Causas de la diarrea

Aunque las causas de la diarrea son muy numerosas, las más comunes en nuestro medio son las siguientes:

  • Infecciones del tubo digestivo: pueden ser producidas por virus (con mucho, la causa más frecuente), bacterias o parásitos. Los brotes de diarrea infecciosa son muy habituales en guarderías.
  • Intolerancias o alergias: la intolerancia o alergia a los componentes de ciertos alimentos puede producir diarrea. Entre las más usuales se encuentra la intolerancia a la lactosa, que es un azúcar de la leche, la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca y la alergia al gluten o celiaquía.
  • Errores dietéticos: los excesos alimentarios, las dietas excesivamente ricas en fibra, las dietas pobres en calorías, o los alimentos muy concentrados pueden producir diarrea.
  • Algunos medicamentos: los antibióticos y los mucolíticos pueden producir diarrea.
  • Causas extra digestivas: las infecciones urinarias, respiratorias o de oído también pueden producir diarrea en los lactantes más pequeños.

Tratamiento

Dado que las diarreas agudas suelen ser autolimitadas, no suelen precisar de otro tratamiento que no sea el dietético. Las posibles complicaciones derivadas de la diarrea son la deshidratación, en fase aguda, y los trastornos nutritivos, en las crónicas o recurrentes, sobre todo si existe mala absorción de nutrientes, por lo que el tratamiento estará encaminado a mantener al niño bien hidratado, con un correcto equilibrio de su medio interno y en un estado nutricional adecuado.

Dicho tratamiento será distinto dependiendo de la edad del niño, del tipo de alimentación que reciba habitualmente, de la presencia de otros síntomas, y de la causa específica y gravedad de la diarrea.

Si alimentas al niño con Lactancia Materna:

Sigue con ella y ofrécele agua (hervida o mineral) o preparados de rehidratación oral (SRO). No deben darse zumos ni otros alimentos.

 

Si alimentas al niño con Lactancia Artificial:

  • Niños menores de 9 meses: es más prudente ofrecerles la misma leche a menor concentración (para la misma cantidad de agua, agrega sólo la mitad de las medidas y aumenta progresivamente una medida más cada 4 ó 5 tomas) y en cantidades paulatinamente mayores hasta alcanzar la habitual. Ofrécele también sueros entre tomas, pero es conveniente que sea hipotónica. De nuevo, no le fuerces a comer.
  • Niños mayores de 9 meses: continúa con la misma leche que le dabas, a la misma concentración y en la cantidad lo más aproximada posible a la que le ofrecías antes, pero más fraccionada (menos cantidad y más a menudo, sin forzarlo). Dale además suero entre tomas.
  • Niños que ya toman dieta sólida: es frecuente que durante los primeros días, rechacen dichos alimentos. Tampoco se les debe forzar; muchos niños pierden el apetito durante la fase aguda y posteriormente lo recuperan e incluso les aumenta durante la convalecencia.

En el desayuno y la merienda, puedes ofrecer al niño manzana y/o plátano natural o en papilla, o también leche, a la que puedes añadir algún cereal. En la comida y en la cena, pollo (o pescado o ternera), arroz y zanahoria, todo hervido o a la plancha y siempre de acuerdo con lo que el niño comía antes de la diarrea. Posteriormente, puedes introducirle de manera progresiva el resto de su alimentación habitual. Evita preparados azucarados, golosinas y alimentos laxantes hasta que se haya recuperado.

Puedes intentar dar al niño suero durante las primeras horas, especialmente si vomita mucho, de manera exclusiva, pero rápidamente añada otros alimentos. Si estos preparados no le gustan, y tiene más de un año, puedes cambiarlos por preparados para deportistas, tipo ISOSTAR®, AQUARIUS® o GATORADE® (por este orden de idoneidad).

Consulta con tu pediatra (especialmente en lactantes o niños pequeños) si no se aprecia tendencia a la mejoría en 5 ó 6 días, o si empeora al aumentar la concentración o cantidad de leche, o al introducir nuevos alimentos. También si recae con frecuencia. En tal caso, probablemente sea necesario instaurar una dieta con leche y alimentos sin lactosa que deberá mantenerse un mínimo de 15 días. 

 

El parásito más frecuente en las guarderías: Giardia Lamblia 

La lambliasis es una enfermedad causada por un parásito microscópico no visible a simple vista, llamado Giardia Lamblia, que infecta a niños pequeños (lactantes-preescolares) especialmente si asisten a guarderías, aunque también puede afectar a niños mayores y a adultos. Se contagia a través del agua, los alimentos u objetos contaminados por los quistes o huevos de dicho parásito, los cuales pueden sobrevivir varios días en el ambiente. En las guarderías puede diseminarse a través de las manos, juguetes, chupetes o superficies contaminadas como muebles, alfombras, bañeras, etc.

 

Síntomas

Hasta en un 50% de casos, y sobre todo en adultos y niños mayores, esta infección puede no causar síntomas. Los más frecuentes son diarreas intermitentes, que pueden alternar con fases de estreñimiento, meteorismo, inapetencia, hinchazón del vientre y pérdida de peso. Los niños pequeños pueden presentar vómitos y los mayores, dolores abdominales. El diagnóstico se realiza examinando las heces del niño en un laboratorio, pero en más del 60% de los casos este examen puede dar falsos negativos, por lo que el pediatra puede aconsejarle un tratamiento si los síntomas son lo suficientemente sugestivos de la enfermedad.

 

Prevención y tratamiento

Si se sospecha de la existencia de lamblias en una guardería o escuela, es aconsejable analizar las heces de todos los niños para evitar continuas reinfecciones. En ocasiones puede ser también necesario el estudio de las familias. El tratamiento medicamentoso del niño deberá realizarse de acuerdo a las instrucciones del pediatra, no sobrepasando la dosis del medicamento indicada. El más utilizado es el metronidazol (Flagyl®), en una o varias tandas de tratamiento.

Especialmente si los síntomas son importantes y mientras el niño esté en tratamiento, es aconsejable una dieta sin lactosa. Es necesario extremar las medidas higiénicas, con una limpieza meticulosa y a fondo de la casa, especialmente de las superficies donde puede haber quistes. Asimismo, es necesario un lavado de todos los juguetes y objetos al alcance de los niños.

Es fundamental el lavado de manos tanto del niño como de las personas que le cuidan, especialmente después del cambio de pañales o del uso del orinal y antes del consumo de alimentos. Será necesario también, en ciertos casos, descartar la presencia de personas que no presentando síntomas sean portadoras del parásito, para que sean tratadas.

 

Vuelta a la normalidad

Generalmente, se recomienda que no vaya a clase o a la guardería si presenta diarreas u otros síntomas, o hasta finalizado el tratamiento.

 

¿Cuándo se debe consultar al pediatra?

  • Ante la presencia de vómitos frecuentes y diarreas abundantes (especialmente en menores de 1 año).
  • Si el niño presenta pérdida de peso y/o distensión abdominal.
  • Si observas sangre en las heces del niño.
  • Si existen crisis de irritabilidad o dolor abdominal continuo, no se debe esperar, igual que si sospechas de la presencia de deshidratación, si el niño no ingiere líquidos o los vomita repetidamente, presenta fiebre alta o si es menor de 3 meses.
  • Si el niño está tomando antibióticos.
  • Si la diarrea no mejora en 3-4 días o empeora al aumentar la cantidad de leche.
  • Si una diarrea, aunque leve, dura más de 3 semanas.


Recomendaciones generales al tratar a enfermos con diarrea

  • Lavarse meticulosamente las manos: antes de manipular alimentos, tanto las del enfermo como las propias, sobre todo al cambiar los pañales.
  • Nunca forzarles a comer: ofrécele líquidos de forma muy fraccionada, especialmente si vomita.
  • No darles antibióticos: en algunos casos están indicados, pero en la mayoría de las ocasiones no sólo no mejoran la diarrea, sino que la empeoran. Sólo el pediatra puede decidir cuándo dárselos.
  • No administrar preparados antidiarreicos sin consultarlo: pueden tener efectos perjudiciales para el niño. Si el niño tiene fiebre puedes darle Paracetamol por vía oral.
  • No mantener durante mucho tiempo dietas excesivamente restrictivas o astringentes: como el arroz o la zanahoria, pues desnutrirán al niño, con lo que la diarrea puede empeorar. Tras la fase aguda puedes ofrecerle una dieta casi normal, excluyendo alimentos laxantes (galletas, caramelos, etc.).
  • Aplica vaselina o pomadas protectoras: En la zona del pañal, ayudan a prevenir las irritaciones.
  • No lo lleves al colegio-guardería: mientras dure el proceso es mejor que se quede en casa.


PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE ESTE TEMA:

1. Mi hijo hace 5 días que tiene diarrea y los médicos no me dan nada ¿Es normal?

Dado que las diarreas agudas suelen ser autolimitadas, no suelen precisar de otro tratamiento que no sea el dietético. Consulta con tu pediatra (especialmente en lactantes o niños pequeños) si no se aprecia tendencia a la mejoría en 5 ó 6 días, o si empeora al aumentar la concentración o cantidad de leche, o al introducir nuevos alimentos. También si recae con frecuencia. En tal caso, probablemente sea necesario instaurar una dieta con leche y alimentos sin lactosa que deberá mantenerse un mínimo de 15 días.

 

2. Cuando mi primer hijo tenía diarrea, siempre le dábamos leche sin lactosa, agua de arroz y sólo dieta estricta. En cambio ahora, mi pediatra que es muy joven me deja darle leche normal y dieta casi normal ¿Es correcto?

Una dieta excesivamente astringente, a base de arroz y zanahoria no es conveniente, especialmente en los niños más pequeños ya que puede inducir una excesiva carga de almidón del arroz o fibra de la zanahoria, no absorbibles por el intestino.

Sólo hay que evitar los alimentos muy ricos en fibras y algunos zumos (por ejemplo el de manzana) demasiado ricos en azúcares tipo fructosa. Tampoco es necesario dar leche sin lactosa sistemáticamente, sólo en diarreas prolongadas o si hay evidencia de intolerancia a la lactosa con mala absorción.

Si lo alimentas con Lactancia Materna, sigue con ella y ofrécele agua (hervida o mineral) o preparados de rehidratación oral (SRO). No deben darse zumos ni otros alimentos.

 

Si lo alimentas con Lactancia Artificial:

  • Niños menores de 9 meses: es más prudente ofrecerles la misma leche a menor concentración (para la misma cantidad de agua, agrega sólo la mitad de las medidas y aumenta progresivamente una medida más cada 4 ó 5 tomas) y en cantidades paulatinamente mayores hasta alcanzar la habitual. Ofrécele también suero entre tomas, pero es conveniente que sea hipotónica. De nuevo, no lo fuerces a comer.
  • Niños mayores de 9 meses: Continúa con la misma leche que le dabas, en la misma concentración y en la cantidad lo más aproximada posible a la que le ofrecías antes, pero más fraccionada (menos cantidad y más a menudo, sin forzarlo). Dale además suero entre tomas.


3. Mi niña de 22 meses va a la guardería y siempre tiene la caca suelta con arenilla: ¿puede ser que se coma la tierra cuando juega en el patio?

La diarrea causada por un parásito, giardia lamblia, frecuente en nuestro medio puede cursar con deposiciones de aspecto arenoso. Hasta en un 50% de casos, y sobre todo en adultos y niños mayores, esta infección puede no causar síntomas. Los más frecuentes son diarreas intermitentes, que pueden alternar con fases de estreñimiento, meteorismo, inapetencia, hinchazón del vientre y pérdida de peso.

Los niños pequeños pueden presentar vómitos y los mayores, dolores abdominales. El diagnóstico se realiza examinando las heces del niño en un laboratorio, pero en más del 60% de los casos este examen puede dar falsos negativos, por lo que el pediatra puede aconsejarle un tratamiento si los síntomas son lo suficientemente representativos de la enfermedad.


4. En la visita de revisión de los 2 años de mi niño, que es muy bajito, mi pediatra me ha mandado unos análisis para descartar intolerancia al gluten. ¿Es posible, aunque haga la caca normal? ¿No tendría que tener diarrea?

La intolerancia al gluten puede cursar con diarrea crónica o no, con estreñimiento, con dolor abdominal o con talla baja. Cada vez se describen más casos que cursan con escasos síntomas. Se debe realizar el estudio ante un niño con talla baja para descartar celiaquía, entre otras patologías.

 

5. Mi bebé de 6 meses empezó a vomitar y tuvo también diarrea. En Urgencias no me mandaron nada excepto suero oral de esos en tetrabrik que no le gusta nada. ¿Puedo darle agua de arroz o Aquarius?

Las soluciones de rehidratación oral están pensadas para aportar la cantidad de agua y minerales que el paciente necesita, calculando con precisión cómo compensar los líquidos y nutrientes perdidos a través de los vómitos y diarreas sin riesgo. En los lactantes pequeños el dar sólo agua de arroz aporta pocos minerales, aunque los líquidos pueden ser suficientes. Con las bebidas isotónicas para deportistas se puede aportar exceso de sales minerales. Consulta de nuevo con tu pediatra o acude a urgencias si persisten los vómitos y el niño rechaza el alimento.


6. Mi hija de 3 años vomita muy fácilmente. Algunas veces ha cogido virus y diarrea y bebe entonces grandes cantidades de agua pero casi siempre acaba vomitando. ¿Qué puedo hacer?

Los cuadros de gastroenteritis a veces se acompañan de vómitos y/o fiebre. En estos casos es importante administrar líquidos para compensar los que se pierden con las deposiciones, los vómitos o la fiebre y así evitar la deshidratación. Es muy importante administrar pequeñas cantidades de líquido (con cucharilla, a sorbitos, con pajita o jeringa) de forma frecuente (cada 5-10 minutos).

En principio los líquidos recomendados son los sueros o soluciones de rehidratación oral. Si el niño bebe de una sola vez y grandes cantidades de líquido para calmar la sed, probablemente lo vomitará. Si los cuadros de vómitos y/o diarrea son recurrentes su pediatra debería estudiar el caso.


7. ¿Es posible que ante una descomposición, aunque sea por virus, no me manden dieta estricta? ¿Qué se puede comer en caso de diarrea liquida?

Una vez el niño tolere la dieta líquida–solución de rehidratación oral, preferiblemente, no recomendamos en la actualidad ninguna dieta astringente, sino una alimentación apetecible para el niño.

Algunos alimentos que podrán administrar al niño (orientativos) son éstos: arroz hervido, puré de zanahoria, jamón dulce, pollo o ternera a la plancha, rape, merluza, plátano, manzana, membrillo, yogur, queso fresco, pan normal y pan tostado.

Durante los primeros días, no recomendamos algunas verduras (judías, espinacas y acelgas) ni tampoco muchas legumbres o algunas frutas (naranjas, mandarinas o kiwi) por su alto contenido en fibra.

 

8. Mi hijo recién nacido desde que me ha subido la leche no para de hacer diarrea. ¿Es normal?

Los niños alimentados al pecho suelen efectuar deposiciones amarillentas o verdosas y blandas (en ocasiones líquidas) generalmente después de cada toma durante las primeras semanas de vida. Estas deposiciones son normales y no deben confundirse con la diarrea.


9. Quieren hacer un estudio a mi hijo porque muy a menudo tiene diarrea. ¿Qué puede tener?

Aunque las causas de la diarrea son muy numerosas, las más comunes en nuestro medio son las siguientes:

  • Infecciones del tubo digestivo: pueden ser producidas por virus (con mucho, la causa más frecuente), bacterias o parásitos. Los brotes de diarrea infecciosa son muy habituales en guarderías.
  • Intolerancias o alergias: la intolerancia o alergia a los componentes de ciertos alimentos puede producir diarrea. Entre las más usuales se encuentra la intolerancia a la lactosa, que es un azúcar de la leche, la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca y la alergia al gluten o celiaquía.
  • Errores dietéticos: los excesos alimentarios, las dietas excesivamente ricas en fibra, las dietas pobres en calorías, o los alimentos muy concentrados pueden producir diarrea.
  • Algunos medicamentos: los antibióticos y los mucolíticos pueden producir diarrea.
  • Causas extra digestivas: las infecciones urinarias, respiratorias o de oído también pueden producir diarrea en los lactantes más pequeños.

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