El desarrollo psicomotor en bebés de 0 a 36 meses

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El desarrollo psicomotor en bebés de 0 a 36 meses

El desarrollo psicomotor es un proceso continuo en el que se produce la evolución de la inteligencia, la comunicación, la afectividad, la sociabilidad y el aprendizaje de forma global y solapada. El desarrollo psicomotor transcurre por etapas y depende de la maduración del sistema nervioso central. Todos los niños pasan por todas las etapas, pero con un ritmo distinto.

Cuando el niño nace, muestra lo que conocemos como reflejos primitivos, que son los que más tarde posibilitarán los movimientos voluntarios. Estos reflejos, innatos en todos los niños, aseguran que el niño realice las funciones básicas de respirar, comer o girar la cabeza buscando el pecho o la tetina del biberón.

Durante los dos primeros años de vida del niño, el desarrollo de la motricidad y del psiquismo se solapan y están superpuestos a través del desarrollo sensorial, motor y cognitivo, constituyendo el desarrollo psicomotor. En éste, intervienen factores genéticos, factores del entorno en el que vive el niño y el sexo del bebé:

  • Los factores genéticos se refieren a lo que cada niño hereda de sus padres.
  • Por otro lado, según el entorno en el que viva el niño aprenderá rápidamente lo que le enseñemos. Por eso es tan importante que proporcionemos al niño un ambiente estimulante, la posibilidad de jugar y de explorar, porque así le ofrecemos una oportunidad única de adquirir rápidamente conocimientos.
  • El sexo también influye en cómo un bebé se va desarrollando. Por ejemplo, las niñas tienen más facilidad para aprender el lenguaje y los niños en cambio son genéticamente más hábiles en el desarrollo de la motricidad. Al principio, el aprendizaje es muy global: el niño aprende de forma simultánea a desplazarse, a prestar atención a lo que le dicen, a establecer un vínculo con la figura de apego, etc. A medida que va creciendo, podemos estimularle de manera concreta sólo la motricidad, el lenguaje, o la percepción, y así con el resto de habilidades.

Es imprescindible que los papás proporcionéis un ambiente rico y estimulante. Vosotros tenéis un papel clave en la estimulación de vuestros hijos, en transmitir el entusiasmo por explorar el mundo que nos rodea, que en definitiva es favorecer la posibilidad de que el niño aprenda.

Jugando con vosotros, inmersos en un clima de cariño y de afectividad, el niño se sentirá seguro y contento de conocer con vosotros lo que hay a su alrededor. Este contexto de amor es clave para crear un buen vínculo con el niño y para que el aprendizaje tenga éxito.

Para el niño no hay nada tan importante como estar con vosotros y hacer cosas que os gusten, provocar que le deis besos, caricias, haceros reír... y en esto consiste en definitiva aprender.

Aunque cada niño es único a la hora de adquirir las habilidades psicomotoras, de forma general, en este entorno encontraréis las pautas habituales de evolución del desarrollo psicomotor desde que un bebé nace hasta que cumple tres años, así como actividades sencillas para estimular su desarrollo motor mediante una relación activa y lúdica entre padres e hijos.

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