El parto en el agua

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El parto en el agua

¿Has observado alguna vez lo bien que sienta un baño de agua caliente en situaciones de tensión o dolor? Pues los mismos beneficios tiene durante el parto. Los estudios demuestran que el parto en el agua presenta importantes ventajas.

Tanto si estás sentada en una bañera o de pie en una ducha, el agua caliente relaja tus músculos y reduce el dolor de las contracciones. También facilita el trabajo del útero: algunos estudios demuestran que el parto avanza con más rapidez si la mujer está en el agua. Además, el agua caliente reduce la presión sanguínea, si ésta es elevada.

Pronto será posible en un hospital cercano.

Actualmente algunos médicos y comadronas aconsejan pasar una parte o todo el parto en el agua. Esto no siempre ha sido así. Aunque a menudo se animaba a la mujer a tomar un baño caliente al principio de las contracciones, solía darse por hecho que debían pasar a la cama en cuanto comenzaba el parto.

Hoy en día, las cosas son muy distintas. Algunos hospitales disponen de una bañera grande en cada una de sus habitaciones, a fin de que la parturienta pueda pasar todo o casi todo el parto bajo el agua.

Sugerencias para el baño.

Mientras el parto siga su curso con normalidad, el agua es un medio seguro. Es posible evaluar cómo avanza el parto y controlar el ritmo cardíaco del bebé mediante auscultación. En el baño no se puede realizar un control tocográfico constante, así que la comadrona te indicará que salgas si hay complicaciones. Si la sala de partos tiene ducha, puedes sentarte o apoyarte contra la pared aplicándote el chorro de agua sobre el abdomen o la zona lumbar.

Si la sala tiene bañera, la flotabilidad y calidez del agua aliviará las molestias que puedas sentir. Puedes limitarte a disfrutar de los efectos sedantes del agua o practicar tus técnicas de relajación y respiración al mismo tiempo. Llévate una almohada de baño para apoyar la cabeza cómodamente. Casi todos los médicos aconsejan no entrar en la bañera si se administra anestesia epidural, pero puedes utilizar gas y aire (óxido nitroso y oxígeno) o petidina, si lo deseas.

Además, tu pareja puede estar contigo, ya sea sentado en una silla junto a la ducha o bañera, o incluso dentro, si hay espacio suficiente. En este caso, quizá quiera utilizar bañador. Tú no podrás llevar bañador, pero si te incomoda estar desnuda, puedes dejarte puesta la bata del hospital para entrar en la ducha o bañera.

El parto en el agua.

Pasar tiempo en una bañera durante las contracciones no significa que necesariamente hayas de dar a luz en el agua. Casi todos los médicos y comadronas te dirán que salgas de la bañera antes de que nazca el bebé. Sin embargo, algunas mujeres desean dar a luz bajo el agua y cada vez son más los médicos y comadronas que lo aceptan.

El parto en el agua ha suscitado una fuerte controversia, pero cada vez es menor, ya que los estudios demuestran que es seguro. El bebé flota o se le saca a la superficie y respira por primera vez antes de cortar el cordón umbilical. Si quieres dar a luz de este modo, deberás comentarlo con tu médico mucho antes de que comiencen las contracciones.

Aunque no desees dar a luz bajo el agua, averigua si tienes acceso a una ducha o bañera cuando visites el hospital. Si crees que te gustaría poner en práctica esta sencilla técnica para aliviar las molestias del parto, díselo a tu médico.

Artículo realizado por Jim Thornton, MD, FRCOG.