GUÍA ACTIVITY
Desarrollo Psicomotor
El bebé viene al mundo dotado de una serie de reflejos, que son movimientos innatos, involuntarios y no intencionados y que van desapareciendo a lo largo de los primeros meses de vida para dar paso a movimientos voluntarios, intencionados, adquiridos y realizados de forma consciente. Durante el primer mes de vida, el bebé presenta solamente movimientos reflejos de respiración, de succión y de prensión.
A partir del primer mes, los reflejos que el bebé presentaba desde su nacimiento se van asociando a otros procesos, como mirar, chupar, coger objetos, etc., que espontáneamente el bebé repite muchas veces al día. Gracias a esta práctica, los reflejos iniciales se refinan, se perfeccionan y el bebé consigue practicarlos cada vez de forma más voluntaria y con un mayor control.
Es crucial que durante esta etapa los reflejos que inicialmente se presentaban de forma simple y aislada se vayan coordinando:
- Coordinación visión-audición: el bebé ya es capaz de coordinar visión y audición y ya puede seguir con la mirada un sonido o la voz humana.
- Coordinación succión-prensión: el bebé desarrolla la habilidad de llevarse a la boca todo lo que puede coger y de chuparse la mano.
- Coordinación visión-prensión: el bebé es capaz de localizar visualmente objetos, de cogerlos, y de acercarlos para poder verlos mejor. Esta evolución de la coordinación entre el ojo y la mano es muy importante, pues se convertirá en un medio fundamental en la exploración y el conocimiento del entorno.
Durante el primer mes de vida, tumbado boca arriba, el recién nacido puede girar la cabecita hacia un lado, y además es capaz de localizar un ruido y de diferenciar la voz humana de otro sonido. A partir de la semana de vida, reconoce la voz de sus padres. Con la mirada también es capaz de seguir un objeto o una cara, primero sólo en un ángulo de 45º. A los 3 meses de vida, ya lo puede seguir en un ángulo de 180º. En este periodo, el bebé tiene preferencia por la cara humana e inicia la sonrisa como resultado de una sensación de bienestar.
Hacia los 3 meses aparece la sonrisa intencionada del bebé, la sonrisa social. Como respuesta positiva a la cara del padre o de la madre y a los estímulos que recibe, el bebé empieza a emitir sonidos guturales. Estos sonidos son los precursores del habla.
Actividades de estimulación

El desarrollo motor y de la inteligencia van muy unidos, especialmente en las primeras etapas de la vida. Por ello, la estimulación del bebé en este periodo es aún muy global.
- En esta etapa podéis estimular al bebé favoreciendo la lactancia materna. Con ella, ayudáis a potenciar los sentidos que el bebé tiene más desarrollados, como el gusto, el tacto, el oído y el olfato. Cuando la madre amamanta al bebé, lo tiene piel con piel. Es muy positivo envolver este momento en una atmósfera agradable y cálida, y acariciar, besar y hablar al bebé.
- Si el niño no es amamantado y sigue una alimentación con biberón se puede establecer el vínculo de la misma manera, piel con piel, creando un entorno cálido y agradable en el que puede intervenir el otro progenitor. No temáis tener a vuestro hijo en brazos durante mucho rato. Pensad que él ha pasado 9 meses en contacto permanente con la madre y que necesita este contacto, le da seguridad. A medida que vaya creciendo, será más autónomo y esta seguridad inicial que le habéis proporcionado es clave para que pueda descubrir el mundo sin necesidad de estar en contacto permanente con vosotros.
- Después del baño podéis hacer masajes al bebé, cosquillas y pedorretas. Además de ayudar a desarrollar el sentido del tacto favorecéis que el bebé mueva piernas y brazos como respuesta a lo que se le hace y que vaya incrementando su fuerza y mejorando la coordinación de las piernas y los brazos. Hacer cosquillas en las plantas de los pies o en las palmas de las manos favorecerá también el movimiento del bebé.
- A partir del segundo mes, un bebé tumbado boca abajo ya es capaz de levantar la cabeza 45º y de girarla hacia donde haya oído un sonido. Para estimular esta acción, la madre o el padre podéis tumbaros frente al bebé y mirarle, sonreírle o hablarle.
- Durante este periodo, además de girar la cabeza buscando un sonido, el bebé también puede fijar la mirada y seguir un objeto en un radio de 180º. Para estimular estas acciones se puede hacer sonar un sonajero y hacer que el niño siga su ruido. El papá o la mamá podéis cantar o hablar al bebé mientras os desplazáis en un radio de 180º para que el niño os siga con la mirada y podéis hacer lo mismo utilizando un muñeco de trapo.

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