Pintar con los dedos

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Pintar con los dedos

A la mayoría de los niños les encanta la sensación de pintar con los dedos. Y en parte, lo que les resulta tan agradable es poder ensuciarse. Afortunadamente, es muy fácil participar de esta alegría de pintar, y tomar algunas medidas preventivas para mantener la suciedad controlada.

  1. Coloca una cubierta protectora. Elige una habitación de la casa adecuada para dejar que el niño utilice las pinturas. Después, cubre el suelo y la mesa con papel de periódico. Ayuda al niño a remangarse y a ponerse un delantal, bata o camisa grande para proteger su ropa.
  2. Experimentad con la textura de la pintura. Pídele al niño que extienda un poco de pintura sobre el papel, después rocía una cucharada (15 ml) de agua sobre la superficie y enséñale cómo se vuelve resbaladiza. También puedes hacerlo al revés y dejar caer una cucharadita (5 ml) de pintura sobre el papel ya húmedo. Compara las diferentes texturas.
  3. Jugad con los colores. Comienza por un color primario. Preséntale otros colores gradualmente, para que el niño pueda mezclarlos y ver cómo cambian.
  4. Haz que el niño participe en el proceso. Háblale del tacto que tiene la pintura en los dedos. Anímale a utilizar palabras o metáforas descriptivas. Pon algo de música, que le anime a mover los dedos. Enseña al niño a utilizarlos para dibujar cosas.
  5. Haced copias. Puedes hacer una copia de lo que el niño ha pintado colocando otra hoja de papel, del mismo tamaño o mayor, sobre la superficie de la pintura y presionando sobre ella con suavidad. La pintura pasará fácilmente a la hoja de encima, creando una imagen inversa casi seca, que podrás enmarcar, ¡o incluso colgar en la puerta del frigorífico!
  6. Otros juegos táctiles. Si el niño es reacio a ensuciarse las manos con pintura, puedes utilizar otros materiales, como jabón líquido, crema de afeitar con un poco de colorante de cocina, ¡o incluso crema de chocolate!

Pintar con los dedos del niño es una de las formas de expresión creativa que más satisfacción emocional proporciona a los niños pequeños. Les ayuda a fortalecer los músculos de sus manos y dedos y a aprender de primera mano cómo se mezclan los colores.