Nutrición de 24 a 36 meses: recomendaciones generales

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Nutrición de 24 a 36 meses: recomendaciones generales

Sugerencias para alimentar correctamente a tu hijo y darle una equilibrada nutrición de 24 a 36 meses:

Durante este año, los cambios en peso y talla son mucho menos importantes que los observados del nacimiento a los dos años. El niño es mucho más activo e independiente, toma contacto con el mundo exterior y gasta continuamente energía, debido a su constante movimiento.

Su personalidad está más definida y continua su desarrollo: hay que tener presente el respeto a su temperamento y a sus preferencias, no haciendo comparaciones en su ritmo de crecimiento ni sí come más o menos que otros niños de su edad. Si el niño está sano, su propio apetito es la mejor guía de sus necesidades nutritivas: no hay que obligarlo a comer. Es mucho más importante la calidad de lo que come que la cantidad. Hay que saber variar:

Consejos prácticos.

  • Leche y derivados.

Al sustituir el biberón por el vaso, la cantidad de leche se ve disminuida. Para aportar el calcio indispensable para el crecimiento, hay que alentar el consumo de derivados lácteos, así como incorporar la leche a las sopas, purés, etc. También favorecer el consumo de otros alimentos ricos en calcio (pescado, legumbres, verduras). Pero no debes sustituir cuando el niño no los quiera, los alimentos "No lácteos" por "Lácteos", pues entonces la dieta se desequilibrará.

  • Carnes y pescados.

A pesar de usar carnes alternativas, como buey o cerdo, deben preferirse carnes magras. No abusar de los fritos y rebozados. Servirla en pequeños trozos junto con verduras (estofados, menestras) o con pasta (macarrones, canelones, etc.). No hacer de la carne el centro de la comida.

El pescado puede ser fresco o congelado, pudiendo combinarse con arroz, verduras, etc.

Aunque el hígado es muy rico en hierro, y pueda sustituir a veces a la carne, no debes abusar de él. Los sesos, son sobre todo muy ricos en grasa, no aportan ventajas y pueden resultar de digestión difícil, por lo que no se recomiendan. Tampoco recomendamos el consumo de otras vísceras.

  • Huevos.

De 1 a 3 por semana, solos o incorporados a purés, flan, natillas, etc.

  • Pan y cereales.

Si se administran en forma de cereales hinchados junto con la leche, por la mañana, constituyen un desayuno completo.

El arroz y pastas se darán 1 a 2 veces por semana cada uno. Las patatas pueden constituir el 50% de los purés de verduras.

  • Frutas y verduras

Las verduras, preferentemente hay que servirlas, hervidas, al vapor o con poca agua, para evitar grandes pérdidas de vitaminas y minerales durante la cocción. Variarlas al máximo día a día.

Las frutas deben ser frescas y preferentemente sin cocer, procurando que estén maduras. Los zumos, preferentemente naturales, pueden administrarse en pequeñas cantidades también entre comidas.

¿Qué debemos evitar?

  • Fritos en exceso. Las mantecas y tocinos no son necesarios y se deben evitar.
  • Pasteles y dulces, así como el azúcar como condimento. No hay que crear hábito por los alimentos demasiado dulces.
  • Sal y condimentos picantes, salsas muy elaboradas.
  • Embutidos
  • Cacao y derivados. No darlos en exceso ni por debajo de los 18 a los 24 meses, ya que son excitantes.
  • Café, té, bebidas a base de cola
  • Refrescos y bebidas gaseosas. Un exceso de líquidos puede disminuir el apetito.
  • Bebidas alcohólicas
  • Frutos secos: riesgo de atragantamiento.

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