Mi hija de ocho semanas tiene quemaduras de sol en la cara. ¿Qué puedo usar para aliviar el dolor y acelerar la cicatrización?
Para las quemaduras de sol leves, aplica una compresa fría, como un paño húmedo, sobre el rostro de tu hija durante cinco a diez minutos varias veces al día.
Cuando quites el paño, aplica una crema balsámica suave.
Continúa lubricando la piel con la pomada incluso después de que el dolor haya pasado y hasta que desaparezcan las zonas enrojecidas y las peladuras.
Si continúan las molestias de tu bebé o si aparecen ampollas, llévala al pediatra.
Mantén a tu bebé lejos de la luz solar directa, aun después de que hayan cicatrizado sus lesiones. Los efectos de la exposición al sol son acumulativos, y las quemaduras de sol que ocurren en la infancia pueden contribuir a aumentar el riesgo de que tu hija sufra algún tipo de cáncer en la piel.
Protege su delicada piel con una gorra de ala ancha y camisetas de manga larga y mantenla a la sombra cuando salgáis a mediodía, incluso durante los días parcialmente nublados.