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Bebé

Tu bebé ya tiene 1 mes y 2 semanas

El cuidado de la piel (I)

¡Qué piel más suave y delicada…!

 

¿EXISTE ALGO MÁS PERFECTO QUE LA PIEL DE TU BEBÉ? No puedes resistirte a tocarla y a acariciarla. ¡No te detengas! A tu bebé le encanta tanto como a ti. La protección de su delicada piel es otra tarea importante para los padres. A continuación, presentamos lo que necesitas saber y hacer para el cuidado de la piel del bebé.

La importancia de la piel

La piel de tu bebé, el órgano más grande de su cuerpo, evita pérdidas de líquido y lo protege del entorno. Debido a su gran contenido de agua y a que no ha estado expuesta a la radiación ultravioleta del sol, la piel de los bebés es suave y flexible.

 

Aunque es común que su piel presente una descamación más o menos generalizada durante las primeras semanas de vida, esto simplemente se relaciona con el proceso de pasar desde el entorno líquido del útero a uno gaseoso del mundo exterior. Esta descamación pronto desaparecerá y tu bebé tendrá una piel de aspecto suave y saludable nuevamente. De modo que no es necesario cubrir con crema al recién nacido.

 

Por el Dr. Anthony J. Mancini

 

¡Hora de bañarse!

Los recién nacidos no se ensucian mucho. Si tienes cuidado de limpiar su culito meticulosamente en cada cambio de pañal, probablemente no necesitarás bañar al bebé más de dos o tres veces a la semana.

 

El baño sólo debe durar lo suficiente como para limpiar la piel descamada o la suciedad que se ha acumulado. Del mismo modo, el cabello de tu bebé, si tiene, no necesitará champú en cada baño. Simplemente lávaselo cuando creas conveniente. Aunque la mayoría de los bebés aprenden a adorar la hora del baño rápidamente, no te sorprendas si el tuyo se pone inquieto y llora al comienzo o al final del baño.

 

Aquí puedes encontrar algunas sugerencias para hacer de la hora del baño un momento seguro y agradable para ambos:

 

Mientras tu bebé aún tenga el cordón umbilical, basta con un rápido baño de esponja sin sumergir al bebé (mientras permanece recostado sobre una superficie acolchada), evitando que se moje el resto del cordón, el cual necesita permanecer seco.

 

  • Cuando se desprenda el cordón, el bebé estará listo para un baño de verdad: usa una bañera adecuada para bebés y unos cuatro dedos de agua.
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  • Siempre debes bañar a tu bebé en un lugar templado, libre de corrientes y debes tener una toalla seca a mano para envolverlo rápidamente después del baño.
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  • Para bañarlo, usa un paño suave o una esponja. Enjuaga todo su cuerpo parte por parte y elimina cualquier descamación aparente de manera suave con la esponja. Asegúrate de revisar detrás de las orejas, entre los dedos de las manos y los pies, bajo los brazos y en los pliegues del cuello y los muslos, que es donde se acumula la suciedad frecuentemente.
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  • Sostén siempre a tu bebé con una mano ya que podría caerse al agua y nunca lo dejes solo mientras lo bañas, ni por un instante. Si tienes que salir del cuarto, llévalo contigo.
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  • Después del baño, sécalo suavemente sin olvidar los pliegues y asegúrate de hidratar su piel para ayudar a mantener su suavidad y resistencia naturales.
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  • Cuando laves la ropa de tu bebé, usa un detergente suave y enjuaga dos veces para asegurarte de que no haya elementos que irriten su piel sensible.

Tu piel también necesita hidratación.

Humedece tus manos. De tanto lavártelas durante el cuidado del bebé, tal vez tus manos se resequen, con pequeñas grietas que pueden albergar bacterias que podrían traspasar a su bebé. Ambos merecéis una piel sana y saludable, así que mantén una crema hidratante cerca del cambiador.

El ABC del cambio de pañales

Cambiar pañales os ofrece una excelente oportunidad para dedicar un poquito más de atención a la piel del bebé. Y puesto que la zona de los pañales es especialmente propensa a las irritaciones, un cuidado especial puede evitar bastantes molestias.

 

Recordad: cuando se trata del área del pañal, la piel seca es sinónimo de piel sana. La piel húmeda en el área del pañal se vuelve rápidamente frágil y vulnerable a las irritaciones. Para reducir al máximo la humedad producida por el pañal, cambiadlo con frecuencia y utilizad pañales superabsorbentes. La cantidad de cambios de pañal disminuye a medida que el bebé crece: desde un promedio de 10 al día al comienzo, para llegar gradualmente a unos 4 a 6. En general, cambiad sus pañales justo antes o después de cada comida y siempre después de cada deposición. Cambiadlos también antes de que se duerma, cuando despierte y antes de salir.

 

Limpiad siempre desde adelante hacia atrás, para reducir al mínimo el contacto de las heces con sus genitales. Unas toallitas húmedas infantiles especiales para piel sensible serán ideales para limpiar esa zona.

 

Por el Dr. Anthony J. Mancini

 

Acércate y tócame.

La piel humana posee múltiples terminaciones nerviosas, y a vuestro bebé le encanta el contacto humano. Numerosos estudios indican que existen efectos beneficiosos en el contacto de la piel entre padres e hijos.

 

Las caricias suaves, e incluso los masajes, hacen sentir al bebé bien cuidado, protegido y seguro. Tu bebé ha realizado una transición entre un ambiente cálido y cerrado a uno frío y abierto. El contacto estrecho con vuestro bebé imita de la mejor manera la seguridad ofrecida por el útero, y convierte su transición hacia el mundo exterior en una experiencia menos traumática y más soportable. Además, el contacto humano puede mejorar su crecimiento y desarrollo y ayuda a los padres a integrar al miembro más nuevo de la familia.

 

Antes de darle un masaje a vuestro bebé, aseguraos de que la habitación tenga una temperatura agradable. Escoged un área segura donde no exista la posibilidad de que se caiga. Es común poner una manta en el suelo. Para comenzar, quitadle la ropa hasta dejarlo en camiseta. Comenzad con sus piernas y pies, moved las manos con suavidad hasta llegar al pecho y los brazos, con caricias firmes. Cuando lleguéis a la parte superior del cuerpo, cubrid sus piernas y pies con una manta, y luego sacadle la camiseta.

 

Continuad con el masaje sólo si vuestro bebé parece estar disfrutándolo.

 

Si se trata de un masaje con aceite, usad uno suave sin perfume; puede ser hasta uno de origen vegetal pero escogedlo con indicación especial para bebés –algunos aceites esenciales son muy concentrados y no deben aplicarse nunca directamente sobre la piel. Aunque no es necesario, si lo decidís, verted una pequeña cantidad en la palma de la mano y luego frotadlas para calentar el aceite antes de aplicarlo sobre la piel del bebé. Pero recordad que los bebés se ponen muy resbaladizos y difíciles de sostener cuando están cubiertos de aceite. ¡Divertíos!

 

Si quieres, aquí puedes encontrar 3 vídeos donde se muestra cómo realizar a tu bebé unos fantásticos y sencillos masajes para calmarle los cólicos, relajarle y estimularle.