Cuidado de la piel del bebé en niños de 0 a 36 meses

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Cuidado de la piel del bebé en niños de 0 a 36 meses

¿Existe algo más perfecto que la piel de tu bebé? No puedes resistirte a tocarla y a acariciarla. ¡No te detengas! A tu bebé le encanta tanto como a ti. La protección de la piel delicada es otra tarea importante para un padre o una madre. A continuación, presentamos lo que necesitas saber y hacer para el cuidado de la piel del bebé.


La piel del bebé

La piel de tu bebé es suave y tersa y, al mismo tiempo, resistente y elástica. La piel constituye el órgano más extenso del cuerpo humano; es un conjunto de células que se agrupa para formar una barrera delgada, pero resistente. La piel se renueva constantemente en la vida, proceso que se inicia incluso antes de nacer.

Sin embargo, muchas veces al principio la piel de un recién nacido no es para nada perfecta. No te alarmes si encuentras grandes zonas con peladuras, enrojecimiento o escamas en los primeros días después del nacimiento. Las zonas de las muñecas, rodillas y pies pueden llegar a sangrar a medida que se van adaptando a la exposición al aire.

Todo esto es normal. Usa una pomada suave para ayudar a lubricar y cicatrizar la piel que sangre o que esté resquebrajada. Muy pronto la piel de tu bebé se recuperará y volverá más tersa.

 

Cremas hidratantes

Para mantener sana la piel del niño, necesitas conservar su suavidad y resistencia naturales. Incluso si la piel de tu bebé no presenta peladuras, no dudes en que se beneficiará si usa cremas hidratantes. Puedes comprar productos sin perfume con ingredientes como aceite mineral o petrolato. La crema hidratante que aplicas diariamente a tu bebé no debe contener sustancias como ácidos alfahidróxidos o bloqueantes solares.

De hecho, es una excelente idea usar la misma crema hidratante que tú te aplicas en el cuerpo, porque de todas formas el bebé y tú siempre estáis en contacto. Cualquiera sea tu decisión, mantenla, de tal forma que la piel de tu bebé no tenga que adaptarse nuevamente a las diferentes combinaciones de ingredientes en distintos productos.

 

El sol y tu bebé

Todos los bebés deberían mantenerse fuera del alcance de la luz solar directa. Un bebé puede quemarse con el sol en un período muy breve, de 10 a 15 minutos, incluso en los días nublados.

La primera barrera de defensa debería ser la ropa. En los días calurosos, viste a tu bebé con ropa delgada de algodón que le cubra los brazos y las piernas. Asegúrate de ponerle una gorra para el sol cada vez que salga. Trata de evitar las salidas cuando los rayos solares son más fuertes, es decir, entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.

Recientemente, la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) cambió su postura con respecto a los bebés y los protectores solares. Hace un tiempo, recomendó no utilizar protectores solares en bebés menores de 6 meses. Sin embargo, ahora señala que no existen pruebas de que haya riesgos si aplicas pequeñas cantidades de protector solar a un bebé pequeño. De todas maneras, no utilices el protector solar como sustituto de la ropa protectora. Úsalo para cubrir la cara, manos y pies expuestos de tu bebé.

 

Cuidado de las uñas

Las uñas del niño son muy delgadas, afiladas y crecen de una manera ¡sorprendentemente rápida! Es posible que tengas que cortarlas muy a menudo, hasta dos veces por semana. Esto es muy importante, ya que los recién nacidos pueden arañarse la cara con sus propias uñas.

Para cortárselas, utiliza una lima suave, un cortaúñas o tijeras cortaúñas especiales para bebés. Es posible que te resulte más fácil realizar esta tarea cuando tu bebé esté durmiendo. Para no cortar la piel de la yema de los dedos mientras cortas la uña, sostén el dedo firmemente y empuja la piel hacia atrás. No te alarmes si sale un poco de sangre (esto te ocurrirá al menos una vez, a pesar de todos tus esfuerzos). Para detener la sangre, simplemente aplica un poco de presión.

Las uñas de los dedos de los pies crecen mucho más lento y por lo general son más blandas. No es necesario mantenerlas tan cortas como las de la mano; basta con cortarlas una o dos veces al mes. A pesar de que puede parecer que el niño tiene una uña encarnada, esto casi nunca ocurre. Llama a tu pediatra si la piel que rodea las uñas de los pies se enrojece, se inflama o se endurece.

 

La ropa de tu bebé

Viste a tu bebé recién nacido con una capa más de ropa que la que estés usando, para mantenerlo cómodo y abrigado. Para los recién nacidos esto significa camiseta, pañal, pijama y una mantita, excepto en los meses más calurosos.

Cuando la temperatura supere los 22- 23 º C, puedes disminuir esto a una sola capa de ropa. Toca la piel de tu bebé con frecuencia para ver si está incómodo. Si la piel está caliente y transpirada, quita una.

Si tu bebé es prematuro o tiene poca grasa corporal, no podrá regular muy bien su temperatura corporal y quizás necesite más capas de ropa para estar abrigado. Los recién nacidos que tienen poco cabello pueden necesitar una gorra, especialmente durante la noche.

La piel de tu bebé puede ser sensible a las sustancias químicas que se encuentran en la ropa nueva y a los residuos de jabón y detergente que quedan después del lavado.

Para evitar problemas:

  • Lava toda la ropa y la ropa de cama nueva antes que las use el niño.
  • Durante los primeros meses, lava la ropa de tu bebé por separado.
  • Utiliza un detergente suave y enjuaga dos veces.

 

Artículo realizado por el Dr. Anthony J. Mancini.
 

 

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