Alimentar con leche adaptada por la mañana y materna por la tarde.

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Alimentar con leche adaptada por la mañana y materna por la tarde.

Felicidades por comprometerte a amamantar a tu bebé. Ésta no sólo constituye una maravillosa oportunidad para permanecer cerca de él durante el día, sino que también le ayuda a evitar que el bebé se contagie con todo lo que circula en la guardería.

Para garantizar una transición sin dificultades, es conveniente que empieces a sacar tu leche materna y la congeles tres o cuatro semanas antes de volver al trabajo. Del mismo modo, es aconsejable que pruebes con el hábito de darle el biberón con leche descongelada; lo más probable es que tu hijo no lo acepte de buenas a primeras, así es que pídele a tu esposo, o a un familiar o amigo, que se lo dé para que se vaya acostumbrando a ello.

Si tu objetivo es mantener la producción de leche materna, presta mucha atención. Antes de irte al trabajo, amamanta al niño apenas se despierte por la mañana y saca la leche que tu hijo no consuma en ese momento para una dosis posterior. Extrae tu leche al menos una vez en el trabajo durante un descanso o a la hora del almuerzo y amamántalo después cuando lo pases a recoger por la tarde y extrae de nuevo cualquier resto de leche. La leche adicional te será muy útil al día siguiente cuando dejes al bebé en la guardería.

Debido a que el amamantamiento nocturno es más efectivo desde el punto de vista hormonal para mantener elevado el nivel de producción de leche, también es aconsejable que le des más de mamar a esa hora. Además, es posible que decidas amamantar al bebé durante la noche, aunque no es necesario hacerlo a esta hora a esta edad. Muchas mujeres continúan amamantando a sus hijos mucho después de volver al trabajo. Es fantástico que en la sociedad actual la lactancia materna y el trabajo no sean incompatibles.

 

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