La lactancia materna

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La lactancia materna

Bebé

Tu bebé ya tiene 2 semanas

La lactancia materna

La leche materna, el alimento ideal para tu bebé

 

LA CIENCIA HA DEMOSTRADO LO QUE LA NATURALEZA SIEMPRE SUPO: amamantar es lo mejor.

La leche materna proporciona un equilibrio perfecto de nutrientes, protección contra enfermedades desde las primeras semanas de vida y durante toda la infancia. Siempre está lista y a la temperatura ideal. Además, amamantar a tu bebé es un momento maravilloso para establecer comunicación con él. Cuando el bebé hace una pausa es el momento en que puedes mirarlo, tocarlo y hablarle. ¡La cercanía y el contacto con su piel son extremadamente emocionantes! Por el bienestar de tu bebé y el tuyo propio, amamantar es la mejor opción.

Beneficios de dar el pecho para el bebé y la madre.

La leche materna es muy beneficiosa tanto para tu bebé como para ti. Diversos estudios indican que las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de padecer cáncer de mama y osteoporosis. También contribuye a que el útero se contraiga después del parto, lo que significa que podrás recuperar tu figura con mayor rapidez.

 

En cuanto a tu bebé, la leche materna tiene la composición perfecta para el niño ya que contiene el equilibrio perfecto de nutrientes, mejora su desarrollo psicomotor y lo protege frente a infecciones y procesos alérgicos. La leche materna también tiene un lado práctico: no tienes que comprarla, mezclarla, medirla, ni calentarla.

 

El pecho es lo mejor, pero si decides o no puedes amamantar a tu bebé, una buena alternativa será una leche de iniciación. Los fabricantes mejoran constantemente su valor nutricional.

 

Por las Dras. Suzanne Dixon y Ángela Rojas

 

Alimentación las 24 horas del día.

Alimentar a un recién nacido puede convertirse en un trabajo a tiempo completo, ya que los bebés pueden necesitar entre 10 y 12 comidas diarias. Es decir, una comida cada 1,5 - 3 horas.

 

De hecho, después del primer o segundo día de vida, es posible que el bebé quiera comer a cada hora durante uno o dos días. Esta frecuencia, en realidad, es beneficiosa, porque ayuda a que tu cuerpo produzca una buena provisión de leche. En sólo dos o cuatro días, tu cuerpo se ajustará a las necesidades de tu recién nacido y es probable que el bebé se alimente con menor frecuencia.

 

Este es un proceso normal de transición. Los bebés necesitan muy poca leche durante los primeros 3 a 5 días de vida, debido a que almacenan mucha grasa y sus estómagos son pequeños. Por ello pierden peso después del nacimiento.

 

El calostro, líquido de color amarillento que se secreta durante unos días después del parto antes de la subida de la leche, es muy importante porque contiene proteínas y anticuerpos para combatir las infecciones. Al poco tiempo, el horario de alimentación del bebé será más razonable, ya que se alimentará más rápidamente y con una frecuencia menor.

 

Según recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud), la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un niño/a durante los primeros seis meses de vida.

No renuncies, pide ayuda.

Aunque amamantar es una experiencia maravillosa, es un proceso al que cuesta acostumbrarse. La ayuda adecuada y buenos consejos pueden marcar la diferencia.

 

El miedo a que tu bebé no esté tomando suficiente leche, además de problemas potenciales como la mastitis (infección mamaria que se trata con antibióticos) y la inflamación mamaria (los pechos se sienten llenos, sensibles y duros hasta que extraes el exceso de leche) son desafíos que pueden desalentar a las madres primerizas.

 

La clave está en asegurarse que el bebé está en la posición adecuada y en ayudarlo a usar su boca de forma correcta. Pide a las enfermeras que te observen mientras amamantas y te den sugerencias antes de irte del hospital. La mayoría de los hospitales cuenta con personal especializado en lactancia materna. Aprovecha sus consejos antes y después del nacimiento. Después del parto puedes acudir a algún grupo de soporte a la lactancia materna (pregunta a tu pediatra).

 

El hospital o centro de maternidad también debería ser una buena fuente de ayuda. Lo importante es comunicarse y hacer el esfuerzo. Vale la pena. Dar el pecho a tu bebé debería ser una experiencia maravillosa.

 

El vínculo afectivo de la lactancia materna.

Amamantar a tu bebé puede ayudar a establecer un fuerte vínculo entre vosotros. Es posible que esta cercanía despierte cierta envidia en tu pareja, por lo cual es recomendable que el papá coja al bebé en brazos, después de que le des para que él también pueda crear ese vínculo afectivo.

 

El padre también puede participar en los baños y masajes de vuestro hijo. De hecho, después del primer o segundo día de vida, es posible que el bebé quiera comer a cada hora durante uno o dos días. Esta frecuencia, en realidad, es beneficiosa, porque ayuda a que tu cuerpo produzca una buena provisión de leche. En sólo dos o cuatro días, tu cuerpo se ajustará a las necesidades de tu recién nacido y es probable que el bebé se alimente con menor frecuencia.

 

Según recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud), la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un niño/a durante los primeros seis meses de vida.

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