Protección del sol en niños de 0 a 36 meses

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Protección del sol en niños de 0 a 36 meses

Debemos realizar una protección del sol completa contra la radiación que alcanza la Tierra, que está formada por:

  • 56% radiación infrarroja
  • 39% luz visible
  • 5% radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta (UV) se descompone en:

  • UV-A (320-400nm): representan el 95% de los rayos UV que alcanzan la superficie terrestre. Oxidan la melanina ya existente. Producen un bronceado directo, ligero y temporal y pueden producir elastosis, envejecimiento, manchas y cáncer cutáneo.
  • UV-B (290-320nm): Constituyen menos del 0,5% de la luz solar que alcanza la Tierra. Provocan la formación de melanina, causando eritema y bronceado indirecto. Son los responsables de la mayoría de lesiones cutáneas relacionadas con el sol.
  • UV-C (<290nm): letales para los seres vivos, no alcanzan la superficie de la Tierra.

El índice UV predice la intensidad de la luz UV. Cuanto más alto sea, mayor riesgo de afectación cutánea. Según el índice, podemos clasificar la exposición en:

  • Baja: índice UV 0-2
  • Moderada: índice UV 3-5
  • Alta: índice UV 6-7
  • Muy alta: índice UV 8-10
  • Extrema: índice UV superior a 10

Por encima de 6, los niños no deberían tomar el sol.

La nieve puede reflejar el 85% de la luz solar e intensificar la exposición. La arena también la refleja pero menos (entre un 10 y un 25%). 

Durante las dos primeras décadas de la vida recibimos el 50-80% de la radiación solar total.

Efectos del sol sobre la piel

Efectos inmediatos:

  1. Eritema (máximo a las 12-24 horas postexposición) y quemadura solar. En un estudio realizado en Boston un 44% de niños de entre 5 y 12 años (y un 49% de sus padres) sufrieron quemaduras solares durante el verano.
  2. Bronceado: inmediato por oxidación de la melanina, y retardado (inicio a las 48-72 horas, máximo a los 7-10 días), por aumento de producción.


Los efectos tardíos del sol sobre la piel son:

  1. Cáncer de piel no melanoma (carcinomas escamosos y basales): muy frecuentes en adultos, raros en niños. Más del 90% pueden ser atribuidos a exposición prolongada (acumulativa) al sol.
  2. Melanoma: incidencia creciente. La exposición al sol episódica es capaz de provocar quemadura, especialmente en niños y adolescentes, está implicada en la mayoría de los casos. Algunos estudios muestran asociación con el uso de UVA artificial.
  3. Nevus melanocíticos: su número está en relación con el tiempo de exposición solar y las quemaduras solares. También hay relación entre número y tipo de nevus y desarrollo posterior de melanoma.
  4. Fototoxicidad y fotoalergia.
  5. Envejecimiento cutáneo.

 

Tipo de piel o fototipos según la respuesta la exposición al sol (durante 45-60 minutos después del invierno):

  • I siempre se quema fácilmente, nunca se broncea (piel blanca, ojos claros);
  • II siempre se quema fácilmente, se broncea mínimamente (piel clara, rubios o pelirrojos);
  • III se quema moderadamente, se broncea gradual y uniformemente (piel marrón claro, ojos y cabellos castaños, europeos caucasianos);
  • IV se quema mínimamente, siempre se broncea bien (piel marrón medio, cabello y ojos oscuros, mediterráneos, orientales );
  • V raramente se quema, se broncea mucho (piel marrón oscuro, hispanos, indios, gitanos);
  • VI nunca se quema, muy pigmentada (piel negra).

 

Fotoprotección. Medidas preventivas

Se ha estimado que la disminución de la exposición solar reduciría en un 80% el número de carcinomas, sobre todo de los escamosos.

Aunque hay otros factores de riesgo de melanoma (lesiones precursoras, edad, raza, historia personal o familiar de melanoma), la radiación solar es la única evitable. Como la relación entre quemadura solar durante la infancia y la aparición posterior de melanoma es fuerte, la protección solar debe comenzar muy pronto.

Todos los padres y niños han de recibir recomendaciones sobre protección solar, pero especialmente los de mayor riesgo, es decir:

  • fototipos I y II
  • muy pecosos
  • familias o niños afectos de:
    • síndrome de nevus displásicos
    • más de 50 nevus melanocíticos (o más de 10 atípicos)
    • nevus congénitos de más de 1.5 cm
    • 2 o más miembros afectos de melanoma
    • xeroderma pigmentosum

Las posibles medidas a tomar incluyen:

1) Evitar la exposición: es lo más seguro pero no siempre es posible.

  • Los menores de 6 meses no deberían tomar el sol. El estar debajo de un parasol reduce sólo en un 50% la radiación UV. 
  • Las actividades al exterior se deben evitar entre las 11 y las 16 horas, especialmente en la playa o la nieve. 
  • Las nubes sólo reducen las radiaciones en un 20-40%. Estar dentro del agua no disminuye la exposición.
  • La sombra o los árboles no ofrecen una protección completa. Si desde la zona de sombra se puede ver gran parte del cielo se considera que una gran cantidad de rayos UV pueden llegar a la zona cubierta.
  • Vigilar la altitud: por cada 300 metros aumenta un 4% la radiación.
  • Si va a haber exposición, se recomienda que sea gradual, que se beban líquidos y que se evite "tomar" el sol.

2) Ropa

  • El factor protector más importante es la estructura del material, lo más opaco posible. El algodón es adecuado, pero el poliéster es más protector para los UVB. Los colores oscuros protegen más. La ropa mojada pierde efectividad; lo mismo pasa cuando está gastada. Una camiseta de algodón blanca y seca tiene un factor de protección (FP) de 6 y mojada de 3.
  • Los sombreros con alas de más de 7.5 cm cubren bien la cara y podrían disminuir la incidencia de cáncer de piel en un 40%; las gorras de béisbol sólo cubren la frente y la nariz.

3) Fotoprotección tópica

Para ser realmente efectiva la fotoprotección tópica debe combinarse con otras medidas.
Las cremas con FP de 15 filtran el 93% de los UV, mientras que las de FP de 30 filtran el 97%. Por lo tanto, si se aplica correctamente, una crema de FP15 puede ser suficiente en la mayoría de casos.

Los filtros solares se clasifican en:

  1. Físicos o inorgánicos (de dióxido de titanio y óxido de zinc): adecuados para pacientes que necesitan protección total, lactantes o niños pequeños. 
  2. Químicos u orgánicos: son los más utilizados; apropiados para prevenir las quemaduras solares pero poco efectivos para los trastornos de fotosensibilidad. Necesitan de 15 a 30 minutos para ser efectivos.
  3. Biológicos: son antioxidantes que evitan la formación de radicales libres. Son las vitaminas A y E en forma de acetato o palmitato.

En general, las lociones, sprays y cremas acuosas duran poco, mientras que los aceites y las cremas más grasas aguantan más sobre la piel.

Los geles son bien aceptados pero pueden perder efectividad con el agua. Los aerosoles son muy prácticos pero a menudo su aplicación no es correcta y son poco resistentes al agua.
Las barras pueden ser útiles para zonas como los labios, la nariz o alrededor de los ojos.
Los water-resistant o resistentes al agua mantienen el FP después de 40 minutos de inmersión, las water- proof o very water-resistant después de 80 minutos.

En general en niños deberíamos aplicar los fotoprotectores en crema, pero no debemos olvidar que aunque se utilicen bien pueden dar una sensación de falsa seguridad.

 

Es fundamental seguir las recomendaciones de aplicación:

  • Los filtros químicos deben aplicarse entre 15 y 30 minutos antes de la exposición al sol.
  • Volver a aplicar después de bañarse y de sudar o hacer ejercicio y/o cada 2 horas.
  • No olvidar la parte posterior del cuello y orejas.

 

4) Vidrios: bloquean todos los UVB y la mitad de los UVA.

5) Protección de los ojos: un sombrero con alas los protege en un 50%. Las gafas de sol deben ser de alta capacidad protectora frente a la radiación UV A y B, grandes y quedar cerca de la superficie del ojo.

Las intervenciones preventivas más efectivas son:

  • Estar a la sombra
  • Evitar la exposición en las horas del mediodía
  • Llevar ropa protectora

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