Jugar con los charcos

Contenidos
avalados por:

Partnership logo

Jugar con los charcos

Nadie disfruta más de un buen chaparrón que un niño pequeño... ¡salvo quizá los patos! Aprovecha las oportunidades de diversión que te presenta un día de lluvia.

Viste al niño con botas de agua, un chubasquero y un sombrero y salid fuera. Mira a ver dónde hay charcos para chapotear. Haz flotar una ramita o una hoja por un charco. Sorprende al niño con un par de juguetitos de plástico que te habrás guardado previamente en el bolsillo: por ejemplo, un barquito de juguete, un patito de goma, un vaso o una pelota pequeña.

Cuando encontréis el charco adecuado, podéis imaginar que estáis a la orilla de un lago dando de comer a los patos o dando un paseo en barca. También podéis hacer una cascada o sencillamente... ¡pisar el charco bien fuerte! Háblale al niño sobre algunas de las cosas que veis, oís y sentís: los círculos que forman las gotas de lluvia al caer en el charco, el sonido de la lluvia sobre el paraguas o el tacto de la lluvia en la lengua o en la nariz....

Dile al niño adónde va la lluvia que se va por la canaleta o por el desagüe, por qué los animales y plantas necesitan lluvia para sobrevivir, por qué a los patos les encanta y de dónde viene el arco iris. ¡Hay tantas cosas que hacer en un día de lluvia!

El niño tiene cada vez mayor curiosidad por el mundo exterior y a menudo empieza sus conversaciones con preguntas. Las actividades que permiten examinar las relaciones de causa-efecto son muy útiles para aprender cómo funciona el mundo. También te ofrecen una oportunidad para ayudarle a encontrar las respuestas a sus muchas preguntas.

 

Tal vez te interese: