Jugar con plastilina

Jugar con plastilina

Lo bueno de la plastilina es lo fácil que resulta manipularla. Su ductilidad es lo que la hace tan popular entre los niños pequeños y es perfecta como introducción al modelado en arcilla, que es un material más resistente.

A continuación se dan algunas indicaciones útiles para trabajar con este material.

  • La plastilina no se come. Muchos niños pequeños todavía intentan conocer el mundo metiéndose las cosas en la boca. La primera lección debe ser sencilla: no se come, sólo se finge que se come... Enséñale cómo.
  • Que empiece sólo con las manos y los dedos. Al principio es conveniente trabajar de esta manera para que el niño conozca la plastilina, el tacto que tiene y cómo responde. Después podrás ofrecerle cosas que pueda utilizar para dar forma a la plastilina, como un palito de helado, un cuchillo de mantequilla, un rodillo de amasar y unos moldes para galletas. Sugerencia: puedes utilizar un triturador de ajos para hacer serpientes, fideos e incluso pelo.
  • Experimenta. Enseña al niño a hacer serpientes o pelotitas con una mano, o con las dos, sobre la superficie de la mesa. Pon algo de plastilina en el triturador de ajos y a ver qué pasa. O utiliza el rodillo para aplastar la plastilina y después los moldes para simular que haces comida, como galletas, una tarta de cumpleaños, pastelitos o pizza insistiendo en que no se deben comer.

Manipular la plastilina fortalece los músculos de la mano y los dedos y fomenta el desarrollo de la motricidad fina y la coordinación de ojos y manos del niño.
 

 

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