La extraordinaria caja de cartón corriente

La extraordinaria caja de cartón corriente

No hay nada corriente en una humilde caja de cartón cuando se trata de jugar con la imaginación. Una caja de cartón puede ser casi cualquier cosa que quiera el niño: un coche o un tren, una cocina o un fregadero, una casa o tienda de juguete con puertas y ventanas, o incluso una cueva para un oso.

  • Un coche. Coge una caja de tamaño mediano, dale la vuelta y córtale las solapas. Fíjale una tapa redonda de plástico en la parte delantera con una tuerca y un tornillo y tendrás un volante que gire de verdad. Recorta una puerta lateral para que el niño pueda entrar y salir, y añade una sillita para que se siente. Pregúntale al niño a dónde va y a quién va a ver. ¿Va a llevar maleta? ¿A quién va a llevar a dar un paseo? ¡Pip, piiip!
  • Un carrito. Coge una caja de tamaño mediano y hazle un agujerito en un lado. Pasa un poco de lana fuerte o cuerda de tendedero por el agujerito y fíjala con un nudo. Invita al niño a cargar la caja con sus peluches o a meterse él mismo dentro para que le lleves a dar un paseo.
  • Un tren. Sigue las instrucciones para hacer el carrito, pero atando varias cajas juntas. El niño gozará gritando "¡Viajeros al tren!" y pidiendo el billete a sus pasajeros.
  • Una mesa de juegos. Recorta un lado de una caja de tamaño mediano para que el niño pueda sentarse con las piernas por dentro (en una silla infantil o en el suelo, si es un bebé, o en una silla normal si es un poco más mayor). Cubre la parte superior con film de plástico. El niño podrá sentarse a la mesa para jugar con sus juguetes o comer un poco, si es un bebé, o para dibujar, leer o simular que escribe una carta, si es más mayor.
  • Una cocina. Coge una caja de tamaño mediano y dale la vuelta para cerrar bien la parte de atrás con cinta adhesiva. Cubre la parte superior con film blanco y utiliza rotuladores negros para dibujar cuatro fuegos. Puedes dibujar también los mandos o meter algunos tiradores redondos de madera. Recorta una puerta que se pueda abrir y cerrar en la parte que correspondería al horno.
  • Un fregadero. Coge una caja de tamaño mediano y cubre uno de los lados con film de plástico para protegerlo si se derrama agua. Haz en ese lado un agujero de tamaño suficiente para un cuenco de plástico y ajusta el cuenco en el agujero.
  • Una casa de juguete. Coge una caja grande, de las que se utilizan para embalar electrodomésticos, y ábrele puertas y ventanas para que el niño pueda entrar a jugar. Cuando sea un poco más mayor, le gustará invitarte a su casa o a su tienda para que juegues con él.

Una caja de cartón corriente puede ser un juguete extraordinario para estimular la imaginación del niño. Los juegos de simulación son muy útiles para que los niños aprendan cosas del mundo real.

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