Mes 13

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Mes 13

Bebé

Tu bebé ya tiene 13 meses

Ñam, ñam, ñam… ¿Está comiendo lo suficiente?

ES POSIBLE QUE VUESTRO HIJO EMPIECE A COMER MENOS QUE ANTES. ¿Su apetito y su velocidad de crecimiento han disminuido? Mayor razón para tentarlo con comidas sabrosas y sanas. A esta edad, los bebés están listos para los bocadillos.

La hora de cenar.

A esta edad, el bebé comerá principalmente alimentos sólidos, blandos y modificados, tales como pequeños trozos de pollo cocido, pasta sin aliños o trocitos de verduras cocidas sin sal.

Sin embargo, no eliminéis del menú los cereales para bebés para aseguraros de que vuestro hijo ingiera suficientes vitaminas del complejo B y hierro. La introducción de texturas diferentes en este momento ayudará a que el bebé aprenda a probar distintos tipos de alimentos. La cantidad que come un niño pequeño varía entre comida y comida y de un día a otro. Es natural que os preocupéis de si está comiendo lo suficiente, pero no lo hagáis de manera innecesaria. En realidad, vuestro bebé necesita menos alimentos que los que podríais pensar, aproximadamente 1000 a 1200 calorías diarias. Eso no es mucho si consideráis que obtiene de 300 a 500 de esas calorías sólo de la leche entera. El bebé obtendrá los aportes necesarios si le dais tres comidas al día, junto con tres refrigerios, como por ejemplo trocitos de fruta, yogur, pan blando con queso fresco, zumo de fruta natural (50 ml) o alguna galleta.

Por la Dra. Suzanne Dixon

Seguridad en los juegos.

El bebé tendrá más coordinación a medida que corra y juegue. Mientras más se mueva, más fácilmente se meterá en problemas. Por esta razón, considerad tomar nuevas precauciones.

Por ejemplo, cercar su espacio para ayudarle a mantenerse lejos de los problemas o, en su defecto, visitar regularmente parques o áreas de juegos, donde pueda corretear y jugar de forma más segura. Obviamente, jugar en las entradas para automóviles, las calles cercanas o alrededor de las piscinas puede ser muy peligroso para los niños pequeños. A esta edad, los niños no pueden aprender a nadar de verdad, por lo tanto vuestro bebé debe estar bajo una constante supervisión mientras esté cerca del agua.

¿Pensáis viajar a la montaña? Tened presente que los niños, al igual que los adultos, pueden manifestar un mal de altura agudo que puede ser similar a un resfriado. También pueden sufrir dolores de cabeza, lo que los volverá irritables. Ascended lentamente y aseguraos de que el bebé tome mucho líquido durante el camino. Si presenta problemas al respirar debido a que el aire tiene una menor densidad de oxígeno, tendréis que descender.

Cambio de hábitos.

Probablemente, el deseo del bebé de dominar el arte de pararse y caminar ha alterado su rutina diaria, incluido su horario normal de sueño. Su horario de siesta, que estaba dividido entre la mañana y la tarde, se vuelve menos predecible.

Un bebé puede preferir pasar su tiempo poniéndose de pie y sentándose, en lugar de dormir en su cuna. Continuad poniéndolo en su cuna por un breve período por la mañana y la tarde, pero no os preocupéis si no descansa. Con el tiempo, volverá a dormir realmente una vez que haya dominado la capacidad de caminar y desaparezca la novedad. Por las noches, es aún más probable que el bebé interrumpa su sueño. Podéis ayudar a que vuelva a quedarse dormido, reaccionando con firmeza y calma y restableciendo todos los rituales familiares. Dadle unos pocos minutos para que vuelva a dormirse por sí solo. Luego, dadle unas palmaditas en la espalda y tranquilizadle haciéndole saber que estáis allí.

Los hábitos alimenticios también pueden verse afectados. Es posible que no coma nada en una comida y que en la siguiente coma mucho. Confiad en él, ya que logrará un equilibrio siempre que no le deis más importancia de la que tiene. Ofrecedle refrigerios con más calorías como un poco de pan blando con queso, galletas, plátanos u otras frutas, por ejemplo y dejad que utilice su propio vaso, plato y cuchara de plástico.

Hay que hacer ejercicio.

¿Te resulta difícil encontrar tiempo para hacer ejercicio? De ser así, ponte música y entrénate en casa con tu bebé. Acuéstate junto a él sobre la alfombra y úsalo como una pesa para hacer levantamientos de brazos y piernas.

Observa cómo te imita mientras realizas tus ejercicios abdominales o juega imitando a un gato, arqueando su espalda hacia adentro y hacia afuera. Probablemente intentará maullar mientras tú respiras profundamente.

Problemas familiares.

Si se ha producido algún cambio que afecte a la familia, por ejemplo, un nuevo trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio o cualquier asunto que pudiera generar tensión, aseguraos de decírselo al pediatra.

Aunque quizás no lo notéis, esa tensión afectará al bebé. Los cambios en el sueño, una mayor irritabilidad, conductas aprensivas o lloriqueos o incluso un aumento repentino de la actividad pueden representar signos de ansiedad en vuestro hijo pequeño. Es imposible que lo protejáis de vuestras propias emociones. Tomaos un tiempo y entended que el pequeño sólo necesita estar seguro de que le queréis y que siempre estaréis con él.

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