Alimentar a niños de corta edad

Alimentar a niños de corta edad

Todos sabemos que los niños de corta edad son muy caprichosos respecto a la comida. A partir del primer año, pareciera que de pronto ya no les interesa comer, ni siquiera a los que comían mucho. A medida que crecen, los pequeños se forman ideas muy claras respecto de la comida que se les sirve y de cómo se les sirve. Debido a que la alimentación es parte esencial del cuidado de los niños, si nuestro hijo rechaza los alimentos que le hemos preparado con tanto cariño, nos sentimos heridos en lo más profundo.

En esos momentos, es importante tener una perspectiva más amplia. Le estás enseñando al niño a alimentarse de manera sana para que pueda cuidarse por sí mismo durante toda la vida. Para que esta tarea te resulte más simple, trata de ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo. Sus caprichos forman parte del comportamiento normal de los niños de corta edad. El niño está intentando establecer su independencia y desea hacerte saber que quiere hacerse cargo de sí mismo.

También se está acostumbrando a un patrón de crecimiento que le permitirá alcanzar su tipo corporal genético. Durante esta etapa, el niño regordete hijo de padres delgados comenzará a parecerse más al resto de la familia.
A continuación te mostramos algunos problemas que normalmente ocurren durante estos años en que el pequeño tiene tantos caprichos a la hora de comer y cómo resolverlos.
 

Primer año.

Es probable que en su primer cumpleaños, el pequeño esté más interesado en aprender a caminar que en comer. De hecho, el interés del niño por el alimento disminuirá mucho ya que está demasiado ocupado como para "perder" tiempo en comer. Sin embargo, no te preocupes: esto es normal. Durante su segundo año de vida, el niño ya no crece tan rápido y, por tanto, su apetito también disminuye. El exceso de grasa que acumuló durante su primer año de vida le servirá de "combustible" para estos entretenidos desplazamientos, no así las comidas abundantes.

No obstante, los niños de esta edad aún necesitan energía para seguir en movimiento. Un niño de 1 año puede agotar rápidamente su combustible y, si eso ocurre, se pondrá frenético o irritable. Lo mejor es distribuir el alimento que consuma en cinco o seis comidas pequeñas durante el día. Sírvele porciones muy pequeñas y dale un poco más si termina. Si le sirves demasiada comida lo agobiarás y lo estarás invitando a tirarlo todo.
 

  • No existe una hora adecuada para la comida:

    Como es tan difícil mantener quieto a un niño tan ocupado como el que comienza a caminar, todo bocado es importante. Las calorías "vacías" de las galletas, los caramelos o los zumos son una pérdida de tiempo y de apetito.

    Si tú o tu pediatra creéis que el niño necesita consumir más calorías, sería conveniente aumentar el valor nutritivo de cada bocado en lugar de aumentar la cantidad de alimentos. También puedes ofrecerle alimentos nutritivos durante las comidas habituales, pero no lo obligues a comer. Los pequeños a los que se les permite decidir cuándo dejar de comer desarrollan hábitos de alimentación mucho más sanos. Tu trabajo como mamá es ofrecerle alimentos saludables y atractivos de forma regular y en el mismo lugar. Tu hijo se encargará de comer o de no comer.

    Si sientas a tu pequeño junto a ti durante las comidas habituales (sin importar que coma poco), con el tiempo aprenderá que debe comer cuando se le sirve la comida. A los niños de corta edad les encanta comer en la mesa con toda la familia. Ésta es la oportunidad perfecta para que aprendan buenos modales en la mesa y cómo relacionarse con otras personas. Si tu hijo se resiste o tira la comida, te está diciendo que ya no quiere seguir comiendo. Sácalo de su trona, dale un libro para que lea y no intentes convencerlo de que siga comiendo. Lo único que lograrás será empezar una batalla que nunca podrás ganar.

  • El gran desastre:

    Un niño aprende mucho "jugando" con la comida. Tirar los alimentos, exprimirlos y embadurnarse con ellos son formas de aprender acerca de éstos y de cómo disfrutar mientras los come. Aunque lo más probable es que tu bebé aún no sepa usar bien una cuchara, de todas maneras deberías darle una para que practique.

    Los niños pequeños quieren comer solos y lo mejor es incentivarlos y permitirles que lo hagan, sin importar que lo dejen todo hecho un desastre. Además, es probable que esté aprendiendo a usar la taza o el vaso, lo cual también significa que tendrás que recoger muchos alimentos que el niño derrame. En vista de lo anterior, tu mejor opción es aprender a vivir con el desastre utilizando (y vistiendo) materiales fáciles de limpiar.

  • Sugerencias para la comida:

    Si el niño decide que sólo va a comer pasta, por ejemplo, habla con tu pediatra para que te indique si es necesario o no darle vitaminas para bebés. La mayoría de los niños no necesita vitaminas adicionales, pero si tu hijo realmente se niega a comer, quizás las vitaminas harán que tú te sientas más tranquila. Nunca le des vitaminas para adultos ya que pueden resultar tóxicas para los niños.

  • Comer siempre en un mismo lugar.

    Establecer buenos hábitos alimenticios significa acostumbrar al niño a comer siempre en un mismo lugar, por ejemplo, en una silla alta o trona en la cocina. No significa comer frente al televisor, ni en el dormitorio, ni paseándose por la casa. Los niños que caminan mientras están comiendo, corren el riesgo de atragantarse.

18 meses.

Durante esta etapa, tu hijo necesita menos alimento que en su primer año de vida. No te sorprendas: el niño ya no crece tan rápido y muchos otros acontecimientos interesantes atraen su atención. Los niños de esta edad son muy exigentes respecto de lo que quieren comer. No le obligues a comer ni le exijas que deje el plato vacío antes de levantarse de la mesa. El niño sabe cuánto necesita y, si no le presionas, comerá la cantidad adecuada; si le obligas a comer, iniciará una batalla por la comida que no podrás ganar. Además, esto podría causarle problemas alimenticios cuando sea mayor.

  • Obsesiones y rechazos:

    El niño puede comer casi las mismas comidas que el resto de la familia. Sólo tienes que apartarle una porción antes de agregarle sal o aderezos fuertes a la comida. Sin embargo, en algunas ocasiones el niño no querrá comer lo mismo que tú estás comiendo. Los niños de corta edad tienden a obsesionarse por un alimento que les encanta y a comer sólo eso durante días. Estas "obsesiones" son normales, así que no te preocupes. Si lo que come es nutritivo, no importa con cuánta frecuencia lo coma. De todas maneras, ofrécele distintos alimentos poco a poco, para que se acostumbre a la apariencia y textura de la nueva comida. Por lo general, a esta edad tendrás que ofrecerle un alimento nuevo unas 10 veces antes de que lo acepte, así que no te angusties ni se aflijas por uno o dos rechazos.

    • Evita usar los alimentos como recompensa.
    • Si el niño comienza a comer para complacerte, no estará comiendo por el motivo correcto.
    • No sobornes al niño para que coma. Esto se convierte en un juego absurdo que puede alcanzar niveles poco razonables. Además, esto no ayuda a que el niño alcance una alimentación sana, buena y autónoma. Los estudios muestran que si interactúas con el niño de esta manera, el pequeño comerá menos, no más.
    • Asegúrate de darle muchas oportunidades para que coma solo, pues ya está listo para practicar con una cuchara o una taza.
    • No obstante, evita alimentos con los que se pudiera atragantar, como uvas enteras, nueces o zanahorias crudas. ¡Las salchichas son las más peligrosas! Córtalas en trozos pequeños a lo largo y a lo ancho para que tu pequeño no se atragante cuando se las sirvas.
  • Información acerca del consumo de líquidos:

    ¿Cuánto líquido debe ingerir un niño? En general, un niño no necesita más de 160 cc de zumo al día. Recuerda que siempre debes servirle los líquidos en una taza. Lo mejor para el niño es la fruta, no así los zumos, pues están compuestos principalmente por azúcar y agua. Los niños adictos al zumo tienen patrones de crecimiento deficientes y corren el riesgo de sufrir "diarrea infantil", problemas dentales y desequilibrios nutricionales.

    Por otra parte, tu hijo no necesita más de 600 cc de leche entera; no lo alimentes con leche descremada porque necesita los ácidos de la grasa para el desarrollo del cerebro y para su crecimiento. Si aún usa biberón, éste es el momento en que deberías intentar que lo deje. Si te desagrada que el niño derrame líquido constantemente, una buena alternativa es utilizar un vaso entrenador en lugar de una taza común. Tampoco permitas que se tome el biberón en la cama. Esto podría causarle problemas mientras duerme o en su nutrición y, además, podría dañar sus dientes.

  • Sugerencias para la comida:

    ¡Aprende a encariñarte con el desastre! Un niño de 18 meses necesita aprender a comer solo para reforzar su nuevo sentido de independencia y también para aprender a usar utensilios y tazas. Un gran babero le ayudará a proteger su ropa, incluso puedes poner un pequeño mantel plástico bajo su silla alta o trona o, de lo contrario, tendrás que acostumbrarte a que siempre quede un desastre después que el pequeño coma. ¡Ah! Y nunca olvides quitar su ropa más bonita cuando llegue la hora de la comida.

    Por otra parte, no le permitas que lance la comida por los aires. Si el niño comienza a arrojar la comida por todas partes y deja de comer, quiere decir que ya está satisfecho. Bájalo de la silla y no intentes convencerlo para que siga comiendo.

2 años.

A los 2 años, un niño sigue siendo exigente con la comida, pero ahora, además, te observa atentamente para imitarte. Dos de las mejores maneras para lograr que tu hijo coma bien son darle alimentos nutritivos y que tú misma te alimentes de forma adecuada. Por otra parte, recuerda que tu niño imita tus buenos y tus malos hábitos.

A esta edad ya no crece tan rápido como el año anterior, lo cual significa que no necesita tanto alimento como tú te crees. También tiene opiniones extremadamente claras respecto de lo que comerá (e incluso de dónde, cuándo y de qué plato lo comerá). Quizás en algunos momentos siga obsesionado con comer sus alimentos favoritos y que después simplemente los rechace.

  • Decide qué batalla pelear:

    Si cedes rápidamente ante estos exigentes hábitos, tu hijo no los defenderá con tanta fuerza. En cambio, si insistes en que las cosas se hagan como tú quieres, sólo conseguirás que la batalla adquiera más importancia para al niño. Recuerda que tú no vas a ganar. Sólo asegúrate de que los alimentos que le sirvas sean nutritivos, pues si lo son, no importará que los coma todas las noches durante un tiempo. No le preguntes qué quiere comer; esa opción le da demasiado poder a una personita tan pequeña.

    Eres tú quien debe escoger entre alimentos adecuados y que le gusten a los niños. No olvides que un niño debe comer en la mesa. Las personas que comen en un horario y lugar determinados se nutren mejor y gozan de un mejor estado físico. Establece pronto este buen hábito. Nunca le sirvas comidas en el automóvil ni en la cama, ni menos frente al televisor. Si el niño no bebe mucha leche, dale queso o yogur para que consuma calcio. Ésta es la etapa en que tu pequeño debería dejar definitivamente el biberón.

  • La lucha por la comida:

    Si tu niño de 2 años se niega a comer todo lo que le ofreces, quiere decir que estás en medio de una verdadera guerra por la comida que no vas a ganar peleando.

    Intenta poner en práctica estas tácticas:

    Ningún niño sano, ni siquiera a los 2 años, se ha dejado "morir" de hambre. Seguramente estará listo para comer durante la siguiente comida habitual. Pregunta en la guardería a qué hora y qué come tu hijo durante el día. Si su dieta te parece deficiente, coméntalo con la persona adecuada de la guardería. Si no pueden darle lo que tú quieres que coma tu hijo, ofrécete a enviarle la comida. Aun así, no seas demasiado exigente; los niños aprenden de diferentes ambientes y hay mucha libertad de acción en cuanto a las dietas de los niños. Por último, trata de almorzar con tu hijo de vez en cuando.

    • Retíralo de la mesa y vuelve a intentarlo en un par de horas, durante la siguiente comida.
    • Comienza con un refrigerio nutritivo, como queso, galletas o fruta.
    • Ponlo en una bandeja y siéntate a su lado, pero no te pongas a mirarlo y a esperar que coma.
    • Si sigue negándose a comer, bájalo de la silla y deja de preocuparte.

3 años

Aunque un niño de 3 años todavía tiene ideas muy claras respecto de lo que le gusta comer, está más dispuesto que hace un año a probar alimentos nuevos. Es probable que prefiera algunos alimentos por sus colores o formas y quizás todavía insista en que la comida tenga una presentación determinada. También disfrutará cocinando contigo, siempre y cuando seas paciente con sus habilidades limitadas para ayudarte.

A esta edad, es posible que el niño que no quiere comer acepte alimentos que se le presenten de una manera interesante y novedosa, en un plato especial o con una forma curiosa. Éste es el momento de actuar con inteligencia y divertirse juntos. Al sentarse a la mesa a cenar con la familia, los niños de tres años aprenden mucho acerca de la alimentación y de las relaciones con los demás. Los estudios muestran que los niños que comen al menos una comida al día con su familia tienen un mejor vocabulario.

Acostúmbralo ahora a comer con vosotros en la mesa y no frente al televisor. De hecho, sería conveniente que lo apagaras y que la familia conversara. Además, recuerda que deberías servir las comidas a horas regulares, en un lugar determinado, como la cocina o la mesa del comedor.

Tu niño de 3 años ya está totalmente listo para aprender buenos modales en la mesa.  Enséñale a decir "por favor", "gracias" y a pedir permiso. Puede que todavía ensucie un poco la mesa, pero ya no debería lanzar la comida. Tu hijo puede y debería ayudarte a poner la mesa. Probablemente disfrutará de los hábitos y de las rutinas de las comidas en familia... siempre y cuando logres convencerlo de que se siente a la mesa.

A menudo, los preescolares están tan ocupados jugando, que apenas les interesa detenerse para hacer algo distinto. Sin embargo, no permitas que el niño adquiera el hábito de comer mientras hace otras cosas. Por lo general, los alimentos fáciles de comer y de transportar tienen un alto contenido de sal, grasas y azúcar. Además, no le pidas que decida qué va a comer toda la familia. Eso le da mucho poder y a ti te convierte de inmediato en una cocinera. Tu deber es decidir qué habrá para la cena; el deber de tu hijo es comer. No te involucres en largas disputas con un niño de 3 años.

He aquí algunos puntos que debes considerar al momento de alimentar a un niño de 3 años.

  • A esta edad, es posible que el niño tenga problemas de estreñimiento. Por lo general, esto se debe al consumo de demasiados productos lácteos y a la falta de frutas, verduras y agua. Si tu pequeño hace deposiciones duras que le provocan dolor, o si tiene estreñimiento durante uno o dos días, cambia de inmediato su dieta. Si el problema no se soluciona en un par de días, pide el consejo de tu pediatra. Es posible que tu hijo no quiera utilizar el orinal o el váter si el problema persiste durante un periodo prolongado.
  • Si aún no ha dejado el biberón, sería conveniente que empezaras a seguir los pasos necesarios para que lo haga. Seguir usando biberón a esta edad podría perjudicar su dentadura o hacer que beba demasiado zumo o demasiada leche, lo que, a su vez, podría dificultar su proceso de aprendizaje de hábitos de alimentación adecuados en casa y en la escuela.

    No utilices el alimento como una recompensa ni como un soborno para que el niño se porte bien. Los estudios señalan que, en el corto plazo, esta conducta hace que el niño coma menos y, a largo plazo, fomenta batallas. Si quieres darle una recompensa, puedes utilizar autoadhesivos atractivos, pues a los niños de esta edad les encantan.

  • Durante esta etapa, sigue siendo aconsejable evitar alimentos pequeños y duros, como caramelos, chicles, cacahuetes y maíz. Estos alimentos podrían obstaculizar la tráquea de tu hijo y atragantársele.
  • La televisión y la comida son una mala combinación. Tu niño de 3 años desarrollará malos hábitos alimenticios y se perderá la actividad social propia de la interacción familiar. Además, se verá influenciado por anuncios de televisión que promocionan alimentos que tal vez no sean los más adecuados para él.
  • En cada comida puedes ofrecerle pan, galletas o un recipiente con pasta. Esto le brindará al niño otras opciones si todo lo demás falla.

 

  • Sugerencias para la comida:

    ¡Haz pizzas pequeñas junto a tu hijo de 3 años! Puedes poner muchos vegetales nutritivos y carnes (incluso lo que haya quedado de otra comida) bajo una capa de queso fundido.  Usa un pan redondo, verduras muy bien trituradas o puré de verduras, pollo picado o, incluso, un huevo duro triturado. La salsa de tomate evitará que estos ingredientes se separen, y el queso los unirá.

    Al niño le encantará esta pizza, sobre todo si te ayudó a prepararla. ¡Usa cortadores de galletas para hacer emparedados con formas atractivas! Algunos excelentes rellenos podrían ser la mantequilla o margarina, el queso crema con jamón y atún, carnes o huevos bien molidos. Si permites que tu pequeño corte su propio emparedado con la forma que le guste, se divertirá mucho más.

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