Interpretación de los escapes nocturnos en niñ@s mayores de 6 años y vivencia en la familia.

Interpretación de los escapes nocturnos en niñ@s mayores de 6 años y vivencia en la familia.

La actitud de los padres ante el niño que moja la cama es un importante factor que debe tenerse en cuenta y que influye en como el niño vive ese comportamiento.
 
La interpretación de las causas de los escapes nocturnos, el grado de preocupación y el nivel de tolerancia de los padres influyen mucho en cómo vive el niño esta situación. Se trata de factores que no tienen relación con el inicio del problema, pero que pueden influir de forma decisiva en su evolución.
 
No hay una asociación entre incontinencia nocturna primaria y problemas psicológicos. Se han realizado muchos estudios buscando relaciones con deficiencias intelectuales, personalidades especiales, trastornos psiquiátricos, etc. En ninguno de los casos se ha encontrado una relación consistente.
 
Las causas más comunes a las que los padres atribuyen la incontinencia de sus hijos son las siguientes:
 
  •  Sueño profundo.
  • Problemas emocionales.
  • Niño nervioso.
  • No aprendizaje adecuado del control.
  • Historia familiar.
  • Despreocupación.
  • Beber excesivos líquidos.
  • Miedo a la oscuridad.
 
Ninguno de ellos es una causa explicativa de la enuresis nocturna primaria, que como ya hemos dicho se debe a factores biológicos (madurativos).
 
 
Si en etapas más tempranas los padres pueden mostrarse más comprensivos con la incontinencia, su prolongación en el tiempo puede generar sentimientos de frustración. Los padres empiezan a mostrarse menos tolerantes, culpando a los niños de lo que está pasando.
 
También los niños pueden comenzar a impacientarse. Al llevar el tema en secreto, muchos de ellos pueden pensar que son los únicos a quienes pasa esto.
 
 
Padres
 
Como hemos dicho antes, las interpretaciones que se hagan del origen del problema, el grado de preocupación y el nivel de tolerancia de los padres influye en cómo estos viven la incontinencia. Si los padres comienzan a impacientarse la tensión generada puede ser un factor de mantenimiento del problema. De la misma manera una excesiva “normalización de este hecho” (decirle al niño que “no pasa nada”) tampoco ayuda a resolver la situación.
 
La intervención recomendada de los padres es de comprensión, apoyo y motivación hacia el cambio. A partir de aproximadamente los seis años, en que ya podemos hablar de enuresis nocturna, se considera un buen momento para intervenir. Aunque para ello es necesario que el niño esté motivado a colaborar y viva el mojar la cama como un inconveniente del que no es culpable, pero que quiere resolver. Una vez descartado por su pediatra ningún problema orgánico, la técnica más efectiva para la enuresis nocturna es la utilización de un sistema de alarma, que aparte de no tener efectos secundarios es efectiva (si se utiliza adecuadamente) en un 80% de casos. 
 
Hijos
 
No podríamos hablar de una forma de reaccionar idéntica. Hay quienes lo viven con gran preocupación y hay quienes lo tienen totalmente normalizado. Algunos niños dan innumerables razones para querer resolver el problema (mamá lavará menos ropa, dormiré mejor, que no huela la habitación, podré ir a dormir a casa de amigos, iré de colonias, mis hermanos no se reirán de mí…) mientras hay otros que no son capaces de enumerar ningún tipo de ventaja para no mojar la cama.
 
A estas edades la percepción que tienen los niños de la incontinencia viene mediatizada también por la vivencia de los padres. Aunque el carácter de cada niño también influye en la vivencia (niños que tienden a preocuparse mucho por las cosas, mientras otros no tanto).
 
Los padres deben informar adecuadamente a sus hijos. Si están motivados (niños que son responsables, o que viven la situación como un problema: tratan de esconderlo o dejan de hacer cosas a causa de ello) pueden iniciarse ya intervenciones encaminadas a su resolución y que son efectivas en un alto porcentaje de casos.

 

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