Introducción a la enuresis en niñ@s mayores de 6 años.

Introducción a la enuresis en niñ@s mayores de 6 años.

Se define como enuresis la emisión involuntaria repetida de orina durante el día o la noche en la cama o sobre la ropa, a una edad en que ya es esperable el control y que se sitúa alrededor de seis años.
Para establecer el diagnostico de enuresis, la emisión de orina debe ocurrir por lo menos dos veces a la semana durante un mínimo de tres meses, o bien debe provocar malestar significativo en la vida de la persona que la padece. Tal como ya se ha dicho, el niño debe haber alcanzado la edad en que es esperable la continencia, es decir, los 6 años de edad o tener un nivel de desarrollo equivalente. Es necesario descartar la existencia de una enfermedad médica.
La enuresis puede ser clasificada según su forma de presentación:
  • Diurna: cuando la incontinencia tiene lugar durante el día.
  • Nocturna: que tiene lugar mientras el niño está durmiendo. Esta última es la más frecuente y representa el 75% del total de enuresis.
En la enuresis nocturna primaria el niño no ha conseguido nunca el control voluntario de la micción durante el sueño, mientras que la enuresis nocturna secundaria ocurre después de un período de continencia urinaria establecido.
En España se estima que la prevalencia de la enuresis es del 15% a los 5 años de edad, del 10-13% a los 6 años, 10% a los 7 años y de 6-8% a los 10 años, reduciéndose al 1% a los 15 años, con una tendencia hacia la resolución espontánea a medida que el niño crece, aunque puede prolongarse hasta la edad adulta (sólo en un 2% de adultos). La enuresis nocturna tiene una prevalencia en torno a 2 veces mayor en los niños frente a las niñas y sucede así en todas las edades hasta la pubertad, aunque esta desigualdad tiende a disminuir a partir de los 8-10 años.
Las causas de la enuresis parecen ser fruto de la interacción de varios factores que actúan de forma diferente en cada niño. Mientras en las enuresis primarias parecen intervenir factores biológicos, las secundarias están más relacionadas con problemas psicológicos.
Las causas genéticas se encuentran entre las más comunes. Aproximadamente el 75% de todos los niños enuréticos tiene un familiar biológico en primer grado (el padre o la madre) que también ha sufrido el trastorno. Parece que también hay acuerdo en la existencia de un retraso en la maduración del control vesical en un alto porcentaje de niños con este problema.
Se han sugerido además otros factores que facilitan su aparición, entre los que se incluyen:
 
  • Poca capacidad funcional de la vejiga.
  • Una frecuente sensación de necesitar orinar durante el día.
  • Una educación inadecuada en el control de esfínteres (retrasada o poco consistente).
  • Factores estresantes a nivel psicosocial como:

    • Dificultades de rendimiento en la escuela.
    • Problemas de relación con compañeros.
    • Conflictos frecuentes en casa.
Para su diagnostico es necesario haber descartado patologías orgánicas que cursan (o pueden cursar) con incontinencia (vejiga neurogénica, diabetes mellitas o diabetes insípida no tratadas o infecciones agudas del tracto urinario). Estos problemas se dan en un número muy reducido de casos (sobre el 5%) y además cursan con otros síntomas. Es importante que el médico sea quien lleve a cabo el diagnóstico.
No existe un único tratamiento para la enuresis nocturna al ser un problema en el que intervienen diversas causas. Salvo ciertas medidas generales de actuación, no conviene introducir ningún tratamiento antes de los seis años y siempre teniendo en cuenta cuál es la actitud de los padres y del niño ante la enuresis.
TRATAMIENTOS:
 
En general son de dos tipos: tratamientos psicológicos y farmacológicos.
Tratamientos psicológicos:
Dentro de las intervenciones psicológicas hablamos de técnicas conductuales que se basan fundamentalmente en:
1.      Registros de las emisiones de orina nocturnas con programas de recompensa.
2.      Dispositivos de alarma.
 
En el caso de enuresis secundarias y/o diurnas, pueden ser necesarias otras intervenciones psicológicas dirigidas a mejorar el estado emocional del niño.
 
Tratamientos farmacológicos:
 
El más utilizado en la enuresis nocturna primaria es la desmopresina u hormona antidiurética. Dado el alto número de recaídas y la elevada tasa de efectos adversos en algunos casos graves, no se recomienda su utilización en el tratamiento de la enuresis salvo en casos muy concretos y bajo una estricta supervisión médica.

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