Visita médica de control de los 9 meses

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Visita médica de control de los 9 meses

Tu hijo de 9 meses está siempre en movimiento. Explora, investiga y experimenta. Para él, esconder cosas y jugar a las escondidas constituyen una fuente inagotable de diversión, pues ya puede imaginar cosas que no tiene enfrente. Tal como podrás suponer, esta curiosidad y habilidad para pensar hacen que el juego sea más divertido y desafiante para el niño. Esta visita será más bulliciosa que las anteriores.

Durante la visita de los 9 meses, tu pediatra se centrará en la alimentación, los hábitos de sueño y el desarrollo de tu hijo. También es el momento de ponerte al día con cualquier vacuna que el pequeño no haya recibido.

Un bebé de 9 meses puede dar una sola mirada a su médico y gritar. No te avergüences, pues esperamos que tenga esa reacción. Mientras más tiempo le des para que observe lo que hay a su alrededor desde la seguridad de tu regazo, menos posibilidades existen de que se enoje.

Sin embargo, la personalidad de tu bebé aflorará según como responda a esta visita. Tal vez sea posible convencer a algunos para que sonrían y jueguen; otros, en cambio, se aferrarán a mamá o papá durante toda la visita.

 

Es probable que en esta visita tu pediatra:

  • Pese y mida a tu bebé. Consulte nuestra gráfica de crecimiento.
  • Te explique algunos aspectos del desarrollo, carácter y comportamiento del niño.
  • Te ayude a elaborar un plan para enseñar a su bebé a dormir bien toda la noche, en caso de que aún no lo esté haciendo. Es probable que a esta edad comience a despertarse nuevamente durante las noches.


Datos que tu pediatra querrá saber:

  • ¿Has llevado a tu bebé a otro pediatra desde la última visita? Si es así, ¿cuál fue el motivo de la consulta? ¿Cuál fue el resultado de esa visita? ¿Te recetaron otros medicamentos o tratamientos?
  • ¿Puede sentarse relativamente bien sin apoyo? ¿Puede girar y voltearse mientras está sentado? ¿Puede sentarse fácilmente?
  • ¿Gatea o está comenzando a gatear? Durante esta etapa, arrastrarse, lanzarse y avanzar con pasos vacilantes son formas aceptables de movimiento.
  • ¿Puede darse impulso para ponerse de pie?
  • ¿Puede utilizar sus dedos índice y pulgar como tenazas para coger objetos pequeños? ¿Puede comer con los dedos?
  • ¿Apunta hacia las cosas con su dedo índice?
  • ¿Se inquieta al estar entre personas desconocidas?
  • ¿Ya dice "Mamá" o "Papá"?
  • ¿Qué juegos conoce (las escondidas, canciones y rimas, saludar con la mano, etc.)? ¿Cuáles son sus juguetes preferidos y cómo juega con ellos? ¿Los sacude, los golpea, los deja caer o los lanza?
  • ¿Ya le salió su primer diente? Es posible que, a esta edad, los bebés ya tengan sus incisivos superiores e inferiores.
  • ¿Responde cuando lo llaman por su nombre?
  • ¿Reconoce algunas palabras?

 

Habla de todo.


A continuación mencionamos otros temas que tú y tu pediatra podéis analizar durante esta visita:
 

  • Nutrición. ¿Qué come tu bebé? Describe un menú diario normal de tu pequeño. ¿Come con los dedos? ¿Puede beber de una taza? Indica qué leche está tomando, la cual, para esta edad, debería ser leche materna o fórmula.
  • Suplementos vitamínicos, de hierro o ambos. Antes de darle vitaminas a tu bebé, conversa sobre ellas con tu pediatra. Si eres vegetariano, tómate tiempo adicional para hablar acerca de la dieta de tu bebé. Las vitaminas B, el hierro y otros minerales serán especialmente importantes para tu bebé en caso de que no esté comiendo carne. Comenta cualquier tema relacionado con la dieta de tu familia.
  • Exámenes complementarios. Si a tu bebé se le realizó un examen de audición o visión por alguna razón en especial, debes recordárselo a tu pediatra. Éste puede ser un buen momento para realizar algunos exámenes complementarios. Si tu bebé ha sufrido varias infecciones en los oídos, pregúntale si es necesario someterlo ahora a un examen de audición.
  • Enfermedades contagiosas. Si alguien de tu familia o en estrecho contacto con el bebé padece una enfermedad infecciosa grave, como tuberculosis, hepatitis o meningitis, debes hacérselo saber ahora a su pediatra. Tal vez sea necesario examinar a tu bebé.
  • Enfermedades, medicamentos o emergencias recientes. Informa a tu pediatra, si tu hijo está tomando algún medicamento o ha debido acudir a una sala de emergencias por alguna razón desde tu última visita. Lleva los informes y medicamentos.
  • Disciplina. Lo mejor es que tu hijo reciba los consejos ahora, antes de que se convierta en un pequeño con opiniones propias. Comenta ahora acerca de la forma en que puedes establecer límites.
  • Seguridad. Éste es el momento para analizar detenidamente cuán seguro es tu hogar. Conversa sobre las medidas que has tomado para convertir tu casa en un hogar a prueba de niños y averigua a qué lugar debes dirigirte en caso de emergencias o cuando el niño ingiere algo por accidente.
  • Problemas del sueño. Los problemas del sueño son comunes a esta edad; sin embargo, tu pediatra puede ayudarte. Durante tres días, registra los patrones de sueño de tu bebé y llévalos a la visita.
  • Problemas familiares. Si tu familia ha experimentado un gran cambio, como la pérdida o cambio de trabajo, la muerte de un ser querido o cualquier asunto que pudiera causarle tensión, házselo saber al pediatra. Esto afectará a tu bebé y querrás saber la forma correcta de ayudarle a superarlo a superar el incidente.
  • Ansiedad. Si te preocupa demasiado dejar que tu bebé juegue en el suelo o en un parque para niños, díselo a tu pediatra.
  • Cambios o problemas en el cuidado infantil. Si has cambiado al encargado de cuidar al niño o piensas hacerlo pronto, díselo a su pediatra. Puede sugerirte algunas pautas para que el cambio resulte menos estresante para tu hijo.

 

Definitivamente, tu pediatra debe saber si tu bebé:

  • No emite sonidos o sus sonidos han disminuido.
  • No responde ante palabras conocidas, especialmente si la palabra en cuestión es el propio nombre del niño.
  • Se atraganta o tiene problemas al comer alimentos sólidos o al beber de una taza.
  • Pierde el equilibrio al mover sus brazos o piernas o utiliza un lado de su cuerpo más que el otro.
  • No se desplaza de ninguna forma.
  • No vuelve la cabeza hacia los lugares de donde provienen los sonidos.
  • No demuestra la relación especial que tiene contigo u otros miembros de la familia ni atención o cautela ante desconocidos.
  • No soporta su propio peso cuando lo sostienen de pie.
  • Al ponerlo boca abajo, no es capaz de levantarse con las manos.

 

* Artículo realizado por la Dra. Suzanne Dixon.
 

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