Ésta es una queja muy común en padres desesperados por dormir una noche. Trata de mirar las cosas desde la perspectiva de tu bebé, debido a que él se guía de acuerdo con lo que percibe a su alrededor.

  • Si por las noches le haces esperar para ir a su lado (lo que le induce a llorar más y a despertarse), lo sacas vigorosamente de la cama, y le haces un buen cambio de pañales, todo esto acompañado por una alegre conversación y miradas de adoración, es posible que el bebé concluya que es hora de jugar.

  • Por otro lado, si lo alimentas apaciblemente en un cuarto con poca luz, y mantienes las distracciones al mínimo, él llegará a comprender que es hora de descansar.

  • Otra de las cosas con las que hay que tener especial cuidado son las prolongadas siestas durante el día: si dejas dormir al bebé más de tres horas seguidas, éste se sentirá menos inclinado a cambiar el período de sueño más largo para la noche.

  • De ser necesario, despiértalo durante el día, y hazle saber que es hora de conversar, comer, sonreír y aprender acerca del mundo que lo rodea. Esto puede ser difícil si utilizas sus siestas para acomodar tu horario y necesidades; sin embargo, es posible que valga la pena si quieres modificar el hábito de sueño del menor.

  • Además, sería conveniente revisar estos temas con los miembros de tu familia. En ciertos casos, si mamá o papá llegan tarde a casa después del trabajo, en realidad tanto el padre como el bebé van a querer disfrutar de lleno ese momento juntos.

  • En hogares atareados y agitados, particularmente en aquéllos donde un padre pasa largas horas sin ver al niño, es posible que en verdad a esos padres les agrade la atención exclusiva que ellos pueden brindarle al bebé durante las horas de la tarde. El único problema es que el bebé va a responder a este momento especial, al "hibernar" durante el día y reservar su máximo dinamismo para las personas más importantes, es decir sus padres, para la noche.

Es hora de definir cuál es el horario más conveniente para ti y entonces, dar las señales que tu hijo necesita para reorganizarse. Tengo la absoluta certeza de que él va a saber adaptarse si le transmites el mensaje correcto.