Tipos de juego en bebés de 0 a 36 meses

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Tipos de juego en bebés de 0 a 36 meses

El juego debe ser una de las principales ocupaciones de los niños. Es el laboratorio en el que los niños aprenden cómo funciona el mundo, quiénes son, quiénes podrían ser y qué pueden hacer o no hacer.

Pero no todos los juegos son iguales, ni por su estilo ni por sus efectos. Si observas atentamente los distintos tipos de juegos que realiza tu hijo, verás cómo se enfrenta al mundo.

 

 

Juego simbólico.

Para un bebé o niño pequeñito, un bloque es un bloque. Si le dan más de uno, puede que forme una columna o que tire uno por cada lado. Pero en cuanto esté cerca de cumplir los dos años, empezará a hacer muchas más cosas con los bloques: una casa, un coche o cualquier otra cosa.

Los juguetes se convierten en símbolos de otros objetos. Una niña puede tratar de alimentar a su muñeca como si fuera otro bebé. Si la observas atentamente, quizá la veas coger a su muñeca u osito de peluche del mismo modo que tú la coges a ella.

Este tipo de representación simbólica demuestra lo complejo que comienza a ser su cerebro. También le permite prepararse para enfrentarse a los acontecimientos que la rodean y que en ocasiones la asustan. Por ejemplo, si el pediatra que tiene que examinar los oídos de la niña para ver si hay infección es sensible al llanto y tiene experiencia, puede comenzar mirando los oídos de la muñeca que ha traído ella consigo. De este modo, la pequeña sabe de antemano qué le van a hacer, lo cual contribuye a eliminar su ansiedad.

 

Juego paralelo.

Los niños pequeños necesitan compañeros de juegos, aunque juegan con ellos de forma bastante distinta a como juegan los niños mayores. Deja a dos pequeños de 18 meses con juguetes parecidos en la misma habitación y verás que no parecen prestarse mucha atención.

Pero si les observas atentamente, pronto notarás que si uno coge un camión, el otro hace lo mismo. Si el primer niño mira ese camión y dice "No" (una de las palabras favoritas de un niño de esta edad), es probable que el segundo le imite y grite igualmente "¡No!". Si los pequeños son ya suficientemente mayores para emitir palabras, quizá les oigas mantener lo que parece una conversación sin sentido. "Perrito va coche". "¡Ese camión grande!¿Tiene hambre perrito?Camión mío. ¡Brum, brummmm!".

Este es un ejemplo de juego paralelo. A diferencia de los niños mayores, que se relacionan y se comunican directamente, los niños pequeños juegan en paralelo. Aunque pueda parecer que juegan de forma independiente, los niños de esta edad no dejan de observar la conducta del otro. El juego paralelo suele ser el primer paso para establecer vínculos sociales fuertes dentro y fuera de la familia. Los compañeros de juegos paralelos son los primeros amigos del niño.

 

Juego de imaginación.

Entre los niños pequeños, la línea entre la fantasía y la realidad es maravillosamente difusa. Los niños en edad preescolar o algo más pequeños pueden luchar con dragones o volar a la luna, todo ello sin salir de su habitación. Si quieres construir un fuerte para un niño de esta edad, no necesitas más que dos sillas y una manta para cubrirlas. Los juegos de simulación son muy recomendables ya que superan los límites de los acontecimientos de la vida real, y permiten al niño explorar nuevas ideas y experimentar la vida desde una perspectiva diferente.

A partir de los tres años de edad, los juegos de simulación suelen incorporar amigos imaginarios. Estos amigos simulados suelen hacer cosas que el niño no puede o no se atreve a hacer. Un amigo imaginario puede ser muy exigente o descortés con los adultos y los niños mayores. Puede tener poderes mágicos o una inmensa fuerza o sabiduría. De esta manera, el niño experimenta la vida desde una perspectiva diferente y juega con la noción del poder. También es una forma de culpar a otro cuando el niño derrama zumo sobre la alfombra persa.

Aunque la aparición de un compañero imaginario preocupa a veces a los padres, no debería hacerlo. De hecho, debería ser motivo de alegría. Los estudios realizados por el Dr. Jerome Singer en la Universidad de Yale, demuestran que los preescolares que han tenido amigos imaginarios tienden a mostrar mayor imaginación y un vocabulario más rico que el resto de sus compañeros.

Además, suelen ser más felices y llevarse mejor con sus compañeros. Es interesante observar que algunos de estos niños nunca revelaron a sus padres la existencia de su amigo imaginario.

 

Juego de colaboración.

Los preescolares pasan del juego solitario y en paralelo al juego de colaboración. Es en este momento cuando el niño aprende a dominar importantes aptitudes sociales, como el lenguaje hablado, compartir, respetar los turnos, obedecer normas y negociar. Todas estas conductas son muy difíciles de aprender para un niño. Después de todo, a esta edad el niño cree que es el centro del universo.

 

Compartir.

Cuando un preescolar quiere algo, la idea de dejar que lo tenga otra persona resulta casi insoportable. Aprender a compartir resulta todavía más complejo debido a que esta palabra se utiliza de forma confusa. Si le pedimos a un niño que comparta sus juguetes, pronto se los devolverán, pero si le pedimos que comparta sus galletas, nunca las volverá a ver. A los preescolares les resulta más fácil compartir si están acostumbrados a jugar con sus padres a darles cosas que les devuelven después.

Respetar los turnos.

Los deseos de un preescolar son urgentes e inmediatos. Cuando quiere algo, lo quiere ¡AHORA! Los turnos le obligan ejercitar su paciencia al retrasar la gratificación al obligarse a imaginar cómo lo pasarán los demás niños que están jugando. Por ello le será muy útil la capacidad de empatía que haya adquirido en casa y durante el juego paralelo.

 

Cumplir las normas.

Todos los niños quieren ganar. La mayoría de ellos harán todo lo que puedan para conseguirlo, aunque tengan que hacer algunas trampas. Aunque los adultos podamos permitírselo, sus compañeros, especialmente en la escuela o guardería, no lo harán, lo cual les hará aprender una buena (y dura) lección sobre la importancia de cumplir las normas.

 

Negociar.

¿Quién va primero? ¿Cómo se decide a qué se juega? ¿Quién es el policía y quién el ladrón? El juego en colaboración obliga al niño a dar además de tomar, a adquirir un compromiso sobre lo que quiere: algo difícil de aceptar cuando se es el centro del universo. Pero cuando el niño sepa negociar, compartir, jugar por turnos y seguir normas, habrá recorrido un buen trecho del camino para saber desenvolverse en el patio del colegio, en la residencia del colegio mayor y en la sala de juntas de la empresa.

Así que observa y acompaña cada día a tu hijo mientras juega. De este modo, podrás conocer en profundidad su desarrollo social y su capacidad intelectual. Además, resulta muy divertido.

 

*Artículo realizado por Lawrence Kutner, Ph. D., con el Prof. Dieter Wolke.

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