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¿Cómo ayudar a mi hijo de 2 años a dormir solo en su cama?

Acabas de acostar a tu niño, con cuento, beso y dulces sueños incluidos… pero en lugar de terminar las tareas del día y disfrutar de un ratito de descanso con tu pareja, entras y sales sin parar de su habitación intentando convencerle de que se duerma. ¿Te suena familiar? No te puedes imaginar cuántos padres como tú pasan por la misma situación noche tras noche.

¿Pero y ahora por qué no quiere dormir?
Es bastante posible que tu hijo esté viviendo la versión infantil de "tengo mucho que hacer y no me da tiempo… así que me altero”. Están ocurriendo muchas cosas a su alrededor, y todas a la vez, así que él también quiere participar. Además está empezando a comprender que él es una personita independiente, separada de ti, y quiere hacerse valer. Al negarse a ir a la cama por la noche está tratando de establecer algo de “control” sobre su mundo.

Qué hacer para que se duerma

  1. Enseña a tu niño a dormirse solito, sin ti a su lado. Lo mejor que puedes hacer es enseñarle a calmarse y dormirse por su cuenta. Establece una rutina que podáis seguir todas las noches, así le ayudarás a anticipar qué es lo que va a pasar y qué tiene que hacer él cuando anochezca. Siempre hacia la misma hora, y que no sea tarde.

    Una vez se acueste, le dices que (si es bueno y permanece en su cama), vendrás a verlo dentro de cinco minutos (y tendrás que hacerlo). El objetivo es que se sienta seguro, tranquilo y sepa que estás cerca.

  2. No le permitas perder tiempo
    Él disfruta muchísimo el tiempo que pasa a tu lado… así que hará todo lo posible por prolongarlo. No te sorprendas si te pide diez veces un vaso de agua o no para de llamarte a su habitación porque necesita algo más. Si crees que lo está haciendo a posta, no se lo permitas. ¡Dile que es hora de dormir! Y nada de “batallas”, ni peleas de poder.

  3. Prepara de antemano todo lo que tu niño suele pedirte (y que sea razonable) y hazlo parte de su rutina nocturna: llena un vaso de agua y déjalo en su mesita, recuérdale que tiene que hacer pipí y dale muchos besos y abrazos extras para que le duren toda la noche. Procura que no tenga muchos estímulos alrededor que le distraigan de su misión, que es dormir.

  4. Déjale “elegir” a la hora de acostarse
    Para que sienta que está ganando control sobre su mundo, permítele que elija el cuento y el pijama que prefiere ponerse, por ejemplo. Pero que “el biberón” o “el movimiento” (acunarle), no formen parte de estas elecciones. Y ojo, siempre ha de dormir en su cama, salvo ocasiones especiales.

  5. Mantén la calma y sé firme
    No cedas cuando te implore que hagas una excepción y le permitas “esto o lo otro” a la hora de dormir. Habla con tranquilidad y sin alzar la voz, pero déjale claro que cuando se termina el tiempo de jugar, se termina y punto. Si tiene miedo ponle una pequeña lámpara nocturna y haz una revisión “anti-monstruos” para que se sienta más seguro y tranquilo.

  6. Cama de "niño grande"
    Los niños grandes aprenden a dormirse solitos cuando tienen que descansar… Y tienen una cama grande. Después de haber estado confinado en su cuna, saldrá una y otra vez de su nueva cama… simplemente porque puede. Llévalo de vuelta y déjale acostado con su peluche favorito. ¿Y si llora? Ve a verle pero no le saques de la cama, consuélale y vuelve a marcharte.

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