AS13

Estás en la semana

Ir

Contenidos
avalados por:

Partnership logo

Embarazo semana 16

¡BIENVENIDOS A LA SEMANA 16!

¡Es posible que empieces a notar cómo se mueve!

 

EN ALGÚN MOMENTO A PARTIR DE AHORA y hasta la semana 20, es posible que sientas movimiento por primera vez. Si es tu primer embarazo, es probable que lo percibas cerca de la semana 20. Así que no te preocupes si todavía no sientes nada. El feto es todavía muy pequeño (unos 11 ó 12 cm de largo y unos 80 g de peso) y puede que el colchón de líquido amniótico te impida sentir movimiento por el momento.

El desarrollo de tu bebé.

La cara del pequeño ya comienza a parecer humana, a medida que van tomando forma la boca y la nariz. Se está formando el esmalte de los dientes, las huellas dactilares ya se van definiendo y, al final del mes, comenzarán los movimientos oculares. El feto pesa entre 57 y 99 gramos y mide de 10,15 a 15,30 centímetros.

 

Probablemente, los genitales se han desarrollado ya lo suficiente para revelar el sexo del bebé si te realizan una ecografía. Si esperas una niña, los ovarios ya habrán fabricado millones de óvulos. Y si es un niño, sus testículos ya tendrán células productoras de esperma.

 

Tu bebé desarrolla toda suerte de actividades, como chuparse el dedo pulgar o agarrar el cordón umbilical. Quizá hayas sentido ya algunos puñetazos y patadas. Presta especial atención después de una comida o por la tarde, momentos en que los bebés parecen mostrarse más activos. Cuando sientas un golpe prueba a devolver el movimiento con suavidad.

 

Los ciclos de actividad del bebé están en cierto modo relacionados con los tuyos propios. Entre las 20 y las 22 semanas, el feto se vuelve diurno, lo que significa que tu pequeño tiene períodos de vigilia y sueño que varían del día a la noche. También tu cuerpo adaptará tus pautas a las de tu bebé: observarás que tu sueño es cada vez más ligero y que te resulta más fácil echar una cabezadita.

 

Por la Dra. Suzanne Dixon y el Dr. Jim Thornton

Hábitos saludables en el trabajo.

A menos que tu embarazo sea de alto riesgo, es probable que puedas continuar trabajando hasta el mismo día del parto o hasta poco antes. Algunos consejos para mantenerte descansada y en buen estado de salud:

 

- Si es posible, tómate algún descanso y siéntate con los pies en alto varias veces al día (15 minutos bastarán). De este modo, reducirás la hinchazón de tus pies y tobillos.

 

- Si tu trabajo es muy estresante, es el momento de aprender alguna técnica anti estrés, como el yoga o la meditación. Las mujeres sometidas a un alto grado de estrés tienen una mayor incidencia de partos prematuros.

 

- Duerme bien. Es recomendable hacer la siesta si tienes la posibilidad. Si no, intenta irte a dormir temprano.

 

Recuerda que algunas situaciones laborales (muchas horas de pie o cargando peso, exposición a radiaciones, riesgos de caída en altura…) pueden presentar riesgos especiales para ti y para tu bebé. En este caso, es probable que tu empresa tenga un plan especial para que puedas solicitar la baja en el momento adecuado o adaptar tu puesto de trabajo a uno que no te exponga a riesgos.

 

Por la Dra. Margaret Comerford Freda y el Dr. Jim Thornton

 

La importancia de las proteínas en el embarazo.

Si hay algo de lo que ni tú ni tu hijo podéis prescindir ahora mismo, son las proteínas . Las proteínas ayudan a mantener la energía de la madre y proporcionan al bebé los aminoácidos que necesita para crecer.

 

La ingesta diaria de proteínas recomendada durante la gestación es de 60 gramos, aunque algunos nutricionistas recomiendan 100 gramos. Un litro de leche tiene alrededor de 30 gramos de proteínas.

 

Las mujeres gestantes necesitan proteínas ""de calidad"", es decir, proteínas que contengan todos los aminoácidos necesarios en grandes cantidades. La mayor parte de las proteínas animales son de calidad, mientras que las proteínas vegetales no lo son. Si eres vegetariana, deberás consumir determinadas combinaciones de proteínas vegetales para asegurarte de obtener todos los aminoácidos necesarios. Consulta con un nutricionista.

 

Por la Dra. Margaret Comerford Freda y el Dr. Jim Thornton

 

Artículos relacionados:

Las ventajas de la lactancia materna.

En estos momentos, cuesta imaginar que pronto tendrás un bebé al que alimentar, pero tu cuerpo ya está previendo esta necesidad. Las hormonas hacen que tus pechos se hinchen preparándolos para producir el mejor alimento del mundo para el bebé: tu propia leche.

 

Todos los estudios demuestran que entre los bebés alimentados con leche materna se dan menos infecciones respiratorias, otitis, diarreas, casos de neumonía y otras enfermedades que entre los niños alimentados con leche artificial. A largo plazo, los niños que se alimentan al pecho tienen menos probabilidades de sufrir diabetes, artritis reumatoide y algunas formas de cáncer y son menos propensos a la obesidad.

 

Los expertos especulan, además, con que la exclusiva combinación de aminoácidos y ácidos grasos que contiene la leche materna puede explicar el mejor desarrollo cerebral y visual observado en los niños alimentados al pecho.

 

Dar el pecho también es mejor para la madre. Aumenta la resistencia de los huesos durante toda la vida, ya que reduce el riesgo de sufrir osteoporosis. También reduce las probabilidades de sufrir cáncer de mama. La lactancia materna puede ayudar al cuerpo a recuperar su forma más rápidamente después del parto, ya que mejora el tono uterino y consume la grasa acumulada durante la gestación. Además, libera endorfinas, hormonas que intensifican tu sensación de bienestar.

 

Por la Dra. Suzanne Dixon y el Dr. Jim Thornton

 

 

Artículos relacionados:

Emociones descontroladas.

El embarazo es naturalmente una experiencia muy emotiva y es probable que tus sentimientos cambien con cada trimestre que pasa. Durante el primer trimestre, quizá tengas que asimilar el propio hecho de estar embarazada. En el segundo, es posible que te concentres en la idea de que en verdad vas a tener un bebé. Y en el tercer trimestre, es probable que prolongues esa idea en el tiempo y contemples las responsabilidades y las alegrías que conlleva ser madre, así como el propio momento del parto. Todo ello requiere un importante ajuste emocional.

 

Todas las emociones que sientes durante el embarazo (miedo, alegría e impaciencia) son perfectamente normales. Y puedes adoptar medidas para reducir la intensidad de las que más estrés te producen:

- Come bien, haz ejercicio sin excederte y descansa todo lo que puedas.

- Ve a todas tus citas de atención prenatal, asiste a las clases de preparación para el parto y lee libros sobre el embarazo. Saber qué esperar contribuye a aliviar el estrés.

- Comparte tus pensamientos y sentimientos con otras personas.

- Evita sobrecargarte de compromisos domésticos o laborales.

No tomes ningún medicamento para la depresión o los cambios de humor, ni siquiera remedios de herboristería, sin antes preguntarle a tu médico.

 

Por la Dra. Elaine Zwelling y el Dr. Jim Thornton

 

Artículos relacionados:

Un juego de equipo.

Para los padres: ¿Qué significa compartir las responsabilidades paternas con tu pareja? ¿Cambiar pañales, ayudar con las tomas, dormir menos? Este es un buen momento para comparar tus expectativas con las de ella. Se necesita tiempo para resolver las diferencias de opinión y seguro que las habrá. Participa en la cocina y otras tareas domésticas desde ahora para adquirir práctica y demostrar que lo de ser padre va en serio.

Tal vez te interese: