Mes 8

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Mes 8

Bebé

Tu bebé ya tiene 8 meses

¡Fiebre! ¿Cuándo es necesario llevarle al médico?

 

LA FIEBRE ES FRECUENTE EN LOS NIÑOS. Si la temperatura de tu bebé es elevada, quítale una capa de ropa y controla la temperatura nuevamente dentro de unos 15 a 20 minutos. En caso de un lactante de menos de 3 meses debes llamar a tu pediatra o acudir al centro médico.

Todo sobre la fiebre.

La fiebre es la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones y, a menos que sea muy alta, no hay razón para preocuparse demasiado por ella. Una vez que el bebé tiene más de dos meses, la fiebre se convierte en un síntoma mucho menos preocupante, en especial si sonríe, come y duerme bien.

 

Es más importante observar qué sucede junto con la fiebre. Cuando el bebé tenga alguno de los siguientes síntomas, además de fiebre, llamad inmediatamente al pediatra.

 

* Tiene fiebre superior a 40º C o ésta se prolonga por más de tres días.

* Gime o llora de forma descontrolada cuando lo tocan o mueven.

* Rechaza la comida.

* No se comporta normalmente.

* No se despierta.

* Tiene tortícolis.

* Su respiración es dificultosa, rápida, ruidosa o jadeante.

* Tiene además diarrea, especialmente si presenta sangre en las heces.

* No puede tragar o babea de forma inusual.

* Su piel tiene manchas rojas o púrpuras.

 

Aprendiendo a comer solo.

Es el momento de estimular al bebé para que coma sólidos. Sus nuevas habilidades con el pulgar y el índice implican que es capaz de comer con estos dedos y que está realmente entusiasmado con la posibilidad de hacerlo.

 

Mientras más le permitáis hacerse cargo de su propia alimentación, mejor será el resultado a largo plazo, porque se sentirá estimulado por la sensación de alegría y de logro que le brinda comer solo. Evitaréis las luchas por el poder y el control tan comunes en el segundo año de vida al darle control en esta área.

¡Ya se sienta!

Gradualmente, vuestro bebé ha logrado mayor independencia y control físico y . a los ocho meses puede sentarse con seguridad. Es capaz de darse la vuelta, inclinarse hacia adelante y moverse de un lado a otro

 

Por otra parte, utiliza más las manos para explorar su mundo: indica, tantea y generalmente encuentra usos maravillosos para sus dedos. En esta etapa, debéis proteger a vuestro hijo de la curiosidad que acompaña a estas habilidades motoras tan difíciles de obtener. Los bebés lo encuentran todo, por lo tanto, tenéis que estar preparados. No esperéis a que se produzca una emergencia para buscar el número del centro de toxicología más cercano. Recorre tu hogar gateando para buscar posibles riesgos. Por ejemplo, asegúrate de que todos los productos de limpieza están guardados y fuera de su alcance, que todas las tomas de corriente cuenten con protectores y que todos los estantes ubicados a baja altura, incluidos los del baño, tengan bloqueos en sus puertas. Pregunta a tu pediatra cómo actuar en caso de atragantamiento accidental e informa de ello a tus familiares y a otros cuidadores de tu bebé.

 

Tú también necesitas hierro.

Muchas mujeres no ingieren suficiente hierro y las madres con deficiencia de hierro no sólo se sienten cansadas, sino que además pueden tener mal humor y ser incapaces de disfrutar con sus hijos tanto como quisieran. Solicita a tu médico que examine tu nivel de hierro, especialmente si te sientes desanimada.

 

Entre las buenas fuentes de hierro se encuentran las verduras de hojas verde oscuro (como las espinacas y la col rizada), los cereales enriquecidos, las carnes rojas magras y las yemas de huevo. Si en definitiva necesitas tomar suplementos, guárdalos en un lugar fuera del alcance de tu hijo. Las tabletas parecen dulces, pero pueden hacer enfermar gravemente a tu bebé. Si sospechas que tu hijo ha tomado tus tabletas de hierro, llévalo inmediatamente a la consulta de su pediatra o al servicio de urgencia más cercano y lleva el envase de las tabletas.

¿Necesitas desconectar un poco?

¿Te agobia estar todo el día en casa? Entonces sal a dar un paseo. Pon a tu bebé en la mochila portabebés o en el carrito y, mientras paseas, le puedes ir nombrando todo lo que os encontráis: los árboles, los pájaros, los autobuses, los camiones…

Si no hace buen tiempo para poder salir, siéntate en el suelo, delante de tu bebé y juega con él a hacer rodar una pelota. Asegúrate de que la pelota sea blanda por si decide lanzarla. Cuando se canse, intenta arrastrar un cochecito de juguete, un rollo de papel absorbente o un tubo grande de cartón.

¡Empezamos a leer!

Nunca es demasiado pronto para empezar a leerle al bebé, pues así estimularéis el desarrollo de su mente desde la infancia y continuará durante toda su niñez. Además, es divertido para ambos.

Se recomienda leer en voz alta diariamente a los hijos desde los seis meses. Cuando son muy pequeños, las imágenes de colores brillantes y con mucho contraste llamarán su atención y, muy pronto, comenzarán a asimilar las palabras. Entonces, coged un libro de cuentos, revista o incluso una novela; en esta etapa, lo más importante es el hecho de que tú le estás leyendo y no el contenido de dicha lectura. Para tu bebé, serás un modelo que imitará toda su vida.

 

Por la Dra. Suzanne Dixon

 

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