Semana 40 de embarazo

Semana 40 de embarazo: desarrollo del bebé

En la semana 40 de embarazo tu pequeño podría llegar cualquier día, pero también quedarse un tiempo más en la tripa. Si no te pones de parto una semana antes de la fecha prevista, el médico controlará el ritmo cardíaco y los movimientos del bebé para asegurarse de que todo va bien. Puede que la cabeza de tu hijo haya descendido por la pelvis y su cuerpo esté encogido. Tampoco tiene más opciones, ya que está muy apretado ahí dentro. Si está de nalgas, el médico puede intentar girarlo ejerciendo una presión firme sobre tu abdomen. Si esto no funciona, puede comentarte la posibilidad de realizar una cesárea. El cuerpo del bebé genera cada vez más grasa para poder adaptarse a la vida fuera del útero. Además, el hígado, los pulmones y el cerebro siguen desarrollándose.

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¿Qué tamaño alcanzará el feto durante la semana 40 de embarazo?

En la semana 40 de embarazo el tamaño del feto será similar al de una calabaza. Por lo general, los bebés pesan entre 25 y 4 kg al nacer y miden entre 45 y 50 cm desde la coronilla hasta la rabadilla. Esto es solo un dato medio, ya que muy pronto sabrás el peso y la longitud exactos de tu hijo al nacer. Aunque no todos los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo en esta semana, aquí tienes una imagen de la posición que pueden adoptar en la semana 40 de embarazo:

Feto en la semana 40 de embarazo

El cuerpo de la madre en la semana 40 de embarazo

Tu cuerpo ha hecho un trabajo increíble para albergar y nutrir al bebé durante el embarazo. Sigue leyendo para descubrir lo que ocurrirá durante el parto y el alumbramiento, ya sea en un parto vaginal o por cesárea. Parto vaginal: Si vas a tener un parto vaginal, cuando llegue el momento pasarás por tres etapas antes de conocer a tu pequeño. Durante la primera etapa, que consta de dos fases (parto temprano y parto activo), el cuello uterino empezará a dilatarse. Notarás contracciones que comienzan en la zona de la espalda y se desplazan hacia el vientre, que son las responsables de que el bebé baje hacia el canal de parto. Aunque la experiencia del parto es diferente para cada mujer, algunas madres pueden permanecer en la etapa inicial entre 14 y 20 horas antes de pasar a la fase de parto activo, en la que el cuello uterino se dilata unos 6 cm. La fase de parto activo puede durar entre 4 y 8 horas. No es raro pasar la mayor parte de la fase inicial del parto en casa. El médico podrá indicarte cuándo debes ir al hospital. Si empiezas a notar las primeras señales del parto, haz que el momento sea lo más relajante posible. Puedes dar un paseo, darte un baño caliente en casa, escuchar tu música favorita o empezar a practicar las técnicas de respiración que hayas aprendido en las clases de preparación al parto. Cuando el cuello uterino esté completamente dilatado (10 cm), habrás pasado a la segunda etapa del parto. En este momento te animarán a empujar para que el bebé atraviese el canal del parto y salga al mundo. Esta parte suele ser un poco más rápida, ya que dura entre media hora y tres horas, pero puede ser más exigente y dolorosa que la etapa inicial. Por último, después de dar a luz a tu bebé, llegarás a la tercera y última etapa del parto: el momento de expulsar la placenta. Es probable que sigas sintiendo contracciones mientras la placenta se desprende del útero y sale, pero estarás menos incómoda que al dar a luz. Si aún no lo has hecho, infórmate sobre los procedimientos que pueden seguir los especialistas durante el parto, como la epidural o la episiotomía. Comenta tus preferencias sobre cualquiera de estas dos opciones con el médico por adelantado. También puedes añadir estas preferencias a tu plan de parto. Si no estás segura de cuáles son tus preferencias, pregunta al médico por qué se recomiendan estos procedimientos y cuáles son los riesgos y las ventajas de cada uno de ellos. Cesárea: No todas las madres dan a luz a través de la vagina. Es posible que se te programe una cesárea o que el médico decida que lo mejor es hacer una cesárea cuando ya estés de parto. Para un parto por cesárea, primero se te administrará anestesia para adormecerte o dormirte. Una vez preparada para la intervención, el médico hará una incisión en el abdomen y el útero y, a continuación, extraerá el bebé y la placenta de forma manual. Si se trata de una cesárea programada, tal vez tu pareja pueda estar en el quirófano contigo durante la intervención.

Semana 40 de embarazo: síntomas

Estos son los síntomas que puedes tener durante la semana 40 de embarazo:

  • Ronquidos. La mayoría de las madres experimentan algunos cambios en la respiración durante el embarazo, por lo que puede que ronques más que de costumbre a medida que se acerca la fecha de parto. Esto se debe a que los cambios hormonales resecan los conductos nasales. Si los ronquidos son un problema para ti o tu pareja, prueba a utilizar un humidificador en la habitación o dormir con tiras nasales.

  • Expulsión del tapón mucoso. Durante el embarazo este tapón cierra el cuello uterino para evitar que las bacterias entren en el útero. Cuando te pongas de parto (o unos días antes), lo expulsarás. Es posible que ni siquiera lo notes, pero suele ser una secreción clara, rosada o con un poco de sangre.

  • Contracciones. Las contracciones de parto reales se producen en intervalos regulares y son cada vez más frecuentes. La diferencia principal con las contracciones de Braxton Hicks es que las contracciones de parto reales no disminuyen al cambiar de posición. Si crees que estás teniendo contracciones de parto reales o no estás segura, consulta al médico.

  • Rotura de aguas. Se produce cuando el saco amniótico que rodea al bebé se rompe, liberando el líquido amniótico. La rotura de aguas puede ser una de las señales del parto en la semana 40 de embarazo. El saco puede romperse varias horas antes de que comience el parto o incluso cuando ya haya comenzado. Si esto ocurre, puede que no sea tan dramático como las películas nos han hecho creer. Algunas madres observan un chorro de líquido, pero otras solo notan unas gotas.

Semana 40 de embarazo: consejos

  • No te sorprendas si tu bebé no llega exactamente en la fecha de parto prevista. De hecho, no se considerará un embarazo a término tardío hasta que llegues a las 42 semanas. Recuerda que solo es una estimación. Si das a luz un poco más tarde de lo esperado, puede deberse a que tu bebé solo quiere estar un poco más de tiempo en la tripa.

  • Durante las últimas semanas de embarazo probablemente visitarás al médico una vez a la semana. En estas visitas revisarán el cuello uterino y los movimientos del bebé. Si no te has puesto de parto en la semana 41 o 42, el médico podría elaborar un plan para inducir el parto. Después de las 40 semanas de embarazo, la cantidad de líquido amniótico en el útero empieza a disminuir y la placenta no nutre ni protege al bebé como antes. Intenta no preocuparte, ya que el médico os está vigilando de cerca tanto a ti como a él y sabrá cuál es la mejor forma de actuar. Si te pones de parto, pero este no avanza con normalidad, también puede inducir el parto o sugerirte otro método para que se produzca algún progreso.

  • Aunque estés deseando recibir a tu bebé, considera estos últimos días como una oportunidad para darte un capricho. Si estás embarazada de 40 semanas y no tienes señales de parto, ¿por qué no te haces la pedicura, ves una película o lees un libro? También puedes aprovechar este tiempo para dormir hasta tarde y echarte alguna que otra siesta. Una vez que nazca el bebé, estarás de guardia las 24 horas del día y pasará un tiempo antes de que puedas sacar tiempo para ti.

  • Cuando llegue el momento, deja que tu acompañante te ofrezca su apoyo. Puede hacerte compañía, ayudarte a medir las contracciones y darte un masaje relajante que te ayude a olvidar cualquier dolor o molestia. Tal vez quieras aprovechar este momento para hablar de algunos temas más complejos, como quién cortará el cordón umbilical.

  • Es probable que el médico haya controlado el aumento de peso a lo largo del embarazo. La mayor parte de este peso procede de tus propias reservas de grasa, el peso corporal de tu bebé y el volumen adicional de sangre y líquidos. Perderás la mayor parte del peso que hayas ganado durante el embarazo una vez que haya nacido tu hijo. Existen muchos recursos en Internet que puedes leer si quieres obtener más información sobre la pérdida de peso después del parto. Ten en cuenta que tendrás mucho que hacer cuando llegue tu recién nacido, así que tómate las cosas con calma y trata de no presionarte demasiado.

  • Leer con antelación sobre lo que sucederá durante el parto y el posparto puede ayudarte a sentirte más preparada. Aquí tienes algunos artículos que pueden resultarte interesantes sobre el posparto:

Semana 40 de embarazo: consultar al médico

  • ¿En esta etapa se recomienda esperar o inducir el parto?

  • ¿Qué puedo hacer en casa para inducir el parto? ¿Ayuda el aceite de ricino?

  • ¿Es seguro tener relaciones sexuales tan cerca de la fecha de parto?

  • ¿Qué debo hacer si noto cambios en los movimientos de mi bebé?

  • ¿Qué debo esperar en cuanto a la recuperación posparto? ¿Hay algún síntoma posparto por el que deba consultar a mi médico?

  • ¿Cuánto tiempo debo esperar tras el parto para darle el pecho a mi bebé?

Semana 40 de embarazo: cosas que debes hacer

  • Pregunta en tu hospital o clínica de maternidad si puedes utilizar bañeras o duchas durante el parto. Algunas madres descubren que la hidroterapia reduce el dolor y las molestias.

  • Busca información sobre cómo cronometrar las contracciones.

  • Elabora una lista de todas las personas a las que quieres avisar en cuanto nazca tu pequeño para no olvidarte de nadie. Si tienes pensado publicar un anuncio en las redes sociales, puedes redactar algo ahora y luego completar detalles como la hora del nacimiento o el peso.

  • Si no has preparado las cosas que llevarás al hospital en la semana 40 de embarazo, es un buen momento para hacerlo. Consulta nuestro artículo sobre qué cosas llevar al hospital para asegurarte de que no te falta nada.

  • Descarga la aplicación Dodot VIP para obtener descuentos en los pañales y toallitas que vayas a comprar en los próximos meses.

  • Si es posible, pide ayuda en casa durante las primeras semanas después de dar a luz. Algunos amigos, vecinos y familiares cercanos pueden estar encantados de ayudar a preparar la comida, hacer la compra o cuidar de tus hijos mayores.

  • Todavía no es demasiado tarde para conseguir los productos que aún necesitas antes de la llegada del bebé.

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¿Cómo hemos escrito este artículo?
La información de este artículo se basa en los consejos de expertos y se extrae de fuentes médicas y gubernamentales fiables, como la American Academy of Pediatrics y el American College of Obstetricians and Gynecologists. El contenido de esta página no debe reemplazar el consejo médico de un profesional. Consulta a un profesional médico para obtener un diagnóstico y tratamiento completos.